
Ya en el aire se respira campo. Las casas descubren un estilo colonial que denota siglos de antigüedad. Algunos de sus habitantes lucen orgullosos sus vistosos cintos, bombachas y chiripas. En San Antonio de Areco la impronta gauchesca se refleja en todas sus expresiones.
En los pagos de Areco, en la provincia de Buenos Aires, un lugar de paisanos y artesanos de la plata y el cuero, el visitante tiene mucho por hacer durante el día. Y por las noches, siempre hay espacio para escuchar y bailar música criolla.
Corrían otros tiempos. Nuestras tierras eran suelos vírgenes. En ellas todavía habitaban los pobladores originarios. Sin embargo, no tardarían en llegar los primeros habitantes coloniales en grupos solitarios, tal vez, con el deseo de alejarse del ritmo de la ciudad. Fue a principio del 1700 cuando los partidos de Arrecifes y San Antonio de Areco (lejos de ser constituidos como tales) fueron arrasados por una invasión de aborígenes que los obligó a unirse en núcleos poblacionales para defenderse.
Cuenta la tradición que aquellos primeros paisanos prometieron construir una capilla en honor de San Antonio si éste lograba liberarlos de las visitas de los malones. Y al parecer, el Santo supo mover los hilos correspondientes y les concedió la gracia. Dicen que lo prometido es deuda, por lo tanto, los beneficiados con el favor iniciaron la construcción de la capilla que, una vez finalizada, fue consagrada bajo la advocación de San Antonio de Padua. Así fue como los pagos de Areco crecieron bajo la sombra de la parroquia creada en 1730.
El espíritu gaucho de Areco fue inmortalizado con el advenimiento literario de Ricardo Güiraldes a través del relato de la vida de su Don Segundo Sombra. A partir de esta obra de arte, los pagos de Areco –cuna de Güiraldes- extendieron su reinado y su nombre más allá de las fronteras. Ubicada a 113 Km de la Ciudad de Buenos, esta localidad presenta una arquitectura colonial tanto en sus antiguas construcciones como en las nuevas. En sus calles resuenan los trotes de carruajes tirados por caballos y casi puede saborearse el aroma de los pastelitos “calientes para las viejas sin dientes”. Las casas presentan rejas coloniales, veredas angostas y calles adoquinadas que conservan recuerdos de historia y tradición.
Los pagos de Areco, además, cuentan con excelentes lugares de esparcimiento y desarrollo de actividades turísticas, convirtiéndose en el ámbito geográfico por excelencia del acontecer de la tradición nacional. Se sitúa sobre las orillas del arroyo Areco en plena pampa bonaerense. Entre sus principales atractivos se destacan el Parque Criollo y Museo Gauchesco “Ricardo Güiraldes”, la Iglesia Parroquial, el Centro Cultural Usina Vieja, el Parque de Flora y Fauna “Carlos Merti”, el Museo Gasparini, los talleres de platería, soguería, talabartería y su pintoresca feria artesanal durante los fines de semana.
Cerca del río se encuentra el Puente Viejo, construido en 1857, que durante varias décadas fue la única vía de comunicación entre los pobladores de ambas márgenes del río. Se trata de una construcción colorida y digna de ser vista. Si bien San Antonio de Areco recibió el ferrocarril en 1878, el idilio tuvo un final cuando fue suspendido el servicio de trenes. De aquel romance queda la llamada “escuela de la Estación”, una construcción que se utilizó como estación del tren y ahora, restaurada, funciona como escuela de enseñanza media.
Areco no puede olvidar a quien hizo célebre su nombre, por eso, el pueblo rinde homenaje al escritor de Don Segundo Sombra a través del Parque Criollo y Museo Gauchescho “Ricardo Güiraldes”. Se trata de una famosa casa de estancia del siglo XVIII en la que los visitantes pueden contemplar algunos de los objetos vinculados con la vida de la época y la obra del autor.
Los atractivos de San Antonio de Areco no se reducen a contemplar recuerdos del espíritu gaucho. Durante los fines de semanas es posible asistir a carreras cuatreras, corridas de sortija, guitarreadas y fogones, que entre mates y bailes, se extienden hasta pasada la madrugada. En noviembre, los pagos de Areco festejan la Fiesta de la Semana de la Tradición, el principal acontecimiento nacional dedicado al gaucho y sus costumbres.
A su vez, la gastronomía del pueblo ha desarrollado la mezcla de los puros sabores criollos con la sofisticación de la cocina internacional. En San Antonio de Areco hay 25 restaurantes, las parrillas, y la rama artesanal y casera orientada a la cocina gourmet pero sin romper del todo la tradición criolla. El Almacén de Ramos Generales, el Café de las Artes, La Ochava de Cocota y el restaurante Abedul ofrecen platos dignos de ser degustados.
Cómo llegar:
En auto. Saliendo de la Ciudad de Buenos Aires por Panamericana y tomando el Ramal Pilar. Continuar por la Ruta Nacional 8 aproximadamente 60 Km (90 minutos).
En ómnibus. Desde Retiro llegan las siguientes empresas: Chevallier, Pullman Gral. Belgrano y Empresa Argentina.
Dónde informarse:
En la oficina de turismo de San Antonio de Areco (Blvd.. Zerboni y Arellano) entregan un mapa que sirve para ubicar los talleres de los artesanos. Teléfono: 02326-453165. Sitio web: http://www.arecotour.com.ar.

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