
Recorrer la cordillera a caballo es una de las mejores opciones para disfrutar del total contacto con la naturaleza, la aventura y los paisajes imponentes. Existen ofertas y lugares para todos los gustos
No hace falta ser un experto jinete, ni siquiera es necesario saber andar a caballo. El único requisito para ser parte de una cabalgata en la Cordillera de los Andes es tener ganas de aislarse por unos días de la civilización y descubrir los secretos de la vida en la montaña.
Son muchas las agencias de turismo que organizan este tipo de experiencia en diferentes zonas del cordón montañoso. La mayoría de las travesías a caballo se realizan en Mendoza, pero también las hay en Salta y en algunas provincias patagónicas como Neuquén, Río Negro o Chubut.
El abanico de ofertas abarca cabalgatas desde uno y hasta siete días de duración, durante todo el verano, e incluyen todas las comidas, equipos, guías especializados, baquianos y, por supuesto, los “pingos”, que se convertirán en los más fieles compañeros del viaje.
También se puede elegir entre el cruce de la cordillera hasta Chile –un itinerario más largo y exigente- o un simple recorrido por una región determinada. Incluso una empresa organiza un trayecto hasta el lugar donde están los restos del avión que se estrelló en 1972 con un grupo de jugadores de rugby uruguayos, y que inspiró al libro “Viven” y a la película del mismo nombre.
En el recorrido abundan los senderos angostos y empinados –no aptos para personas con vértigo-, los arroyos torrentosos, valles verdes, lagunas cristalinas, el avistamiento de cóndores, y las vistas más impresionantes del paisaje andino, todo acompañado con un clima casi ideal.
Los improvisados jinetes cabalgan un promedio de seis horas diarias, y el resto del tiempo lo aprovechan para descansar, compartir un mate, una charla, alguna partida truco, y, por supuesto, los infaltables fogones con guitarreada incluida. Tampoco tienen desperdicio los relatos y anécdotas de los baquianos.
Una de las experiencias más características de las cabalgatas es la de dormir “al sereno”, es decir, al aire libre, con el fin de contemplar el incomparable cielo estrellado de montaña.
A pesar de que las noches son bastante frescas, los guías se encargan de “arropar” a los exhaustos cabalgadores con abrigadas mantas y lonas.
Otro aspecto que hace único a este tipo de aventura es que es apto para todo público, no hay ninguna restricción de edad y, de esta manera, dentro un mismo grupo de viajeros se pueden encontrar distintas generaciones compartiendo las maravillas de los Andes.
Para más información:
www.ntierra.com.ar
www.redsalta.com/turismo
www.karentravel.com
www.tromenweb.com.ar

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