Refugio de magnates y estrellas, las suites más glamorosas del planeta proporcionan a sus afortunados huéspedes todos los placeres y servicios para que se sientan como reyes.
Con historia, modernos, con tantas habitaciones como huéspedes alberga, exite una infinidad de hoteles que ofrecen una estadía exclusiva, con los lujos y las comodidades que sólo unos pocos pueden disfrutar.
Sin embargo, no cuesta nada pasear aunque sea con la lectura por estos suntuosos hospedajes.
Hotel Cala di Volpe
El Hotel Cala di Volpe, ubicado en la Costa Esmeralda de Cerdeña, en Sardinia, Italia, es un complejo palaciego de lujo que recuerda a las antiguas villas mediterráneas.
Los alrededores son espectaculares, destacando sus arenas blancas y aguas cristalinas. La industria hotelera había ignorado la Costa Esmeralda hasta la década de los sesenta, cuando el Aga Khan se propuso desarrollar la imponente y entonces virgen línea costera. El resultado es este inmenso castillo, una auténtica joya de la belleza y opulencia del Mediterráneo.
El hotel fue un destino clásico del jet set durante la década de los sesenta, al tratarse de un lugar lujoso pero discreto en donde europeos adinerados podían distraerse jugando al tenis, nadando en su piscina olímpica de agua salada, o simplemente descansando en los salones o bares.
En cuanto a las instalaciones, el complejo dispone de un jardín, un campo de golf cercano e incluso una escuela de esquí acuático. Asimismo, los huéspedes tienen a su disposición barcos de alquiler, sin o con tripulación, para explorar la bahía y las distintas islas del archipiélago. Todo un alarde de lujo y hospitalidad.
Más información:
www.hotelcaladivolpe.com
Hotel Martinez
Construido en 1929, el Hotel Martinez ha rivalizado en tamaño con el resto de hoteles de la Costa Azul francesa. Recientemente, ha sido sometido a un riguroso proceso de restauración, reafirmándose como uno de los hoteles más imponentes de la Rivera. El hotel se encuentra ubicado en el paseo marítimo de La Croisette, a sólo unas manzanas de la diversión del Palm Beach Casino y de la sede del festival de cine de Cannes, el Palais des Festivals.
Este impresionante edificio de Art Déco, destino favorito de las estrellas y de la prensa, alberga excelentes restaurantes con vistas al mar, entre los que destacan Le Relais Martinez, el piano bar L'Amiral, y el reputado La Palme D'or, que hará las delicias de las paladares más exigentes.
Se trata del único hotel de la Croisette con piscina climatizada al aire libre, siete pistas de tenis y la playa de arena más larga de Cannes.
Por su parte, conserva la elegancia de los “locos años veinte”. Entre sus 415 habitaciones y apartamentos con aire acondicionado, se incluyen dos apartamentos con terraza de 150 m2 y 11 junior suites que han sido recientemente habilitadas en el ático, todas ellas decoradas con muebles auténticos estilo Art Déco y con baños de mármol. Todas las habitaciones están dotadas de las comodidades que necesitan los huéspedes para sentirse como en casa.
El Martinez acaba de abrir las dos suites más espaciosas de la Rivera Francesa. Los apartamentos reproducen la decoración y los cálidos colores del hotel durante la década de los treinta. El estilo incluye alfombras de lana sobre suelo de parquet de teca, cortinas de seda y raso y muebles macizos de roble.
Más información:
www.hotel-martinez.com
Hotel Ritz de París
Es posible que París tenga hoteles más antiguos, pero en términos de glamour el Ritz no tiene rival. Coco Chanel hizo de él su residencia durante treinta años, Pamela Harriman dio innumerables brazadas en la piscina, Eduardo VII fue uno de sus primeros huéspedes, y Guillaume Escoffier fue uno de sus primeros chefs.
Hoy en día, el Ritz sigue brillando con luz propia. La planta baja se encuentra siempre en ebullición, especialmente al principio de la velada, cuando se sirven las primeras copas de champán en el Vendôme y, por supuesto, durante la semana de la moda de París. El lugar predilecto al llegar la noche sigue siendo el Bar Hemingway.
El Ritz, que siempre ha destacado por alojar a celebridades como Harriman, Chanel, Oscar de la Renta y Elton John, se esfuerza al máximo para que sus huéspedes se sientan como en casa.
Si los huéspedes tienen una habitación favorita, el gerente se encarga de sacarle una fotografía cuando dejan el hotel, así se asegura de dejarla exactamente igual la próxima vez que visiten el Ritz. El sótano del hotel está literalmente repleto de objetos personales: óleos por exponer, abrigos de piel por colgar, velas por encender, e incluso gafas por colocar en la mesilla de noche.
Por supuesto, todo esto implica un desembolso más que considerable, y de hecho las tarifas del Ritz pueden desconcertar incluso a los más adinerados admiradores del hotel. A pesar de ello, “la única razón para no alojarse en el Ritz”, como dijo Hemingway en su día, “es no poder permitírselo”. Incluso cuando Hemingway era pobre, lograba reunir las monedas suficientes como para tomarse una copa en el bar. Y en cuanto empezó a cobrar los derechos de autor, decidió alojarse en él.
El hotel posee 57 suites, cada uno esta equipada con televisión, aire acondicionado y un mini bar y la posibilidad de disfrutar la piscina y el centro de estética.
Más información:
www.ritzparis.com