Serenidad. La Isla Martín García se caracteriza por una especie de eterna tranquilidad en sus paisajes y habitantes. Si bien jurídicamente pertenece a nuestro país, el lugar pareciera una pequeña comunidad autónoma desconectada del resto del universo
Ubicada entre las costas de Uruguay y Argentina sobre el Río de La Plata, Martín García atesora maravillas naturales e innumerables páginas de historia. Sus rocas son las más antiguas de la Argentina que junto con la región de Tandilia pertenecen al Macizo de Brasilia cuya edad se remonta al período precámbrico, es decir, a unos 1.800 millones de años atrás.
En la isla se percibe una cierta sensación de misterio. En principio, el lugar debe su nombre a un miembro fallecido de la tripulación de Juan Díaz de Solís, quien decidió enterrar al despensero de su nave, Martín García, en el primer territorio descubierto por el navegante. Su cuerpo descansa en la isla desde 1516 hasta nuestros días.
Más tarde, en 1810, debido a su posición estratégica, fue escenario de combates navales entre las escuadras patriotas y las invasoras. Su aislamiento insular le valió como excusa para ser elegida como hospital de cuarentena y crematorio durante el período de fiebre amarilla que sufrió la población de Buenos Aires cuando Sarmiento era presidente del país en 1874. El halo de misterio que cubre el territorio insular se incrementa debido al improvisado cementerio que alberga a los tripulantes fallecidos del naufragio sufrido por el acorazado de bolsillo Graff Spee durante la segunda guerra mundial. Y como cierre, allí fue construido un penal civil y militar, donde fueron recluidos presos políticos como Alvear, Irigoyen, Perón y Frondizi.
Entre otros datos interesantes, en la isla funcionó una cantera de la que se extrajeron los materiales para empedrar la ciudad de Buenos Aires. También allí se encuentra la casa en la que habitó Rubén Darío y una antigua panadería famosa por la elaboración de un exquisito pan dulce. En 1973 fue declarada monumento histórico y reserva de flora y fauna.
Justamente, Martín García se caracteriza por su gran diversidad biológica. Selvas en galería, monte, playas de arena, bosques y laguna, todos los escenarios naturales se hallan presentes en la isla. Por último, la variedad de aves es notable, tanto por los cantos que emiten como por sus coloridos plumajes, entre ellos, la garza mora y la blanca, el caracolero, las cotorras y la calandria.
Otros lugares de interés para visitar son el cine-teatro y el barrio chino de los que sólo quedan ruinas invadidas por vegetación, el faro sobre la costa, el antiguo laboratorio hoy convertido en un pintoresco restaurante y la Capilla de Nuestra Señora del Carmen.
El viaje hasta la isla en barco dura aproximadamente tres horas y en avión tan sólo quince minutos. Martín García puede definirse como un pequeño reducto de historia y naturaleza reservado sólo para quienes disfruten de la paz y la tranquilidad de un lugar que pareciera haberse quedado en el pasado.
¿Cómo llegar?
Desde la estación fluvial de Tigre con una embarcación propia ya que cuenta con puerto de amarre. Por vía aérea se aterriza en la pista para aeronaves medianas.
Más Información
Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación - Provincia de Bs. As.
Oficina del Servicio de Guardaparques Centro Cívico
Tel.: (011) 4728-1855 / Fax 4728-6855