
Fotos insólitas, carteles cómicos y mucha creatividad surcan las líneas de este proyecto que muestra al desnudo lo más asombroso encontrado en la vía pública
Dos libros editados y agotados al poco tiempo, más de 3000 fotos expuestas en muestras itinerantes por el país y un sitio que expone ante el mundo la creatividad de la propuesta, parecen no ser todavía suficientes motivos para darse una idea del “Proyecto Cartele”.
Desde hace seis años, Machi Mendieta, Gastón Silberman y Esteban Seimandi llegaron a formar esta divertida ventana hacia la realidad donde lo insólito, asombroso y cómico de cientos, miles de carteles, afiches, letreros y cuanta inscripción aparezca en la vía pública aparecen para el regocijo del espectador.
En realidad, Cartele es, tal como sus creadores indican, una evolución de sus pasatiempos fotográficos. Y como archivo viviente de documentos gráficos y banco de imágenes de diseño no profesional, el proyecto sólo adquiere su magia observándolo.
Desde su sitio en Internet, un dinámico y prolijo despliegue de la información arranca un itinerario plagado de fotos que arrancan sonrisas de inmediato. Todo está pensado sobre carteles de rutas, esas típicas chapas verdes con letras blancas que ningún argentino desconoce.
A partir de la presentación, el visitante va directo al alma: la sección de fotos, un espacio con diez salas temáticas que al instante muestran las disparatadas inscripciones captadas en calles, comercios y rutas, por citar sólo algunos de los innumerables sitios llenos de insólitas propuestas.
La trascendencia de Cartele, que incorpora nuevos materiales con frecuencia, se acrecentó con los envíos que los seguidores y fanáticos hacen llegar a diario al portal de Internet. Es más, el propio sitio ofrece consejos para mandar tu ojo certero. Según los creadores, la idea es que en las imágenes no aparezcan interiores ni personas. Se descuenta, claro, su veta humorística.
Entre los servicios que pone a disposición la página está la posibilidad enviar un colorido y divertido e-cartele a tus amigos, además de acceder a cualquiera de los dos libros editados, que se compran por Internet.
En relación a las exposiciones que realiza el proyecto, los fundadores sugieren: “El proyecto se retroalimenta ya que funciona a un mismo tiempo como una recompensa y un premio a quienes descubren cartele y los envían al sitio y una difusión para que nuevos aficionados se sumen a la labor de cazacartele”.
Así, cada tres meses se imprime una nueva sección de 100 cm de ancho que se adosa al panel donde están todas las colaboraciones que se reciben. Todo este contenido que se va agregando articula una muestra nueva en cada lugar que se monta y el resultado depende de la selección del material que hagan los autores/compiladores de acuerdo a cada ocasión.

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