
El uso intensivo de Internet y de otras tecnologías de la comunicación generó la aparición de nuevos trastornos. Un libro recientemente editado en Estados Unidos ofrece consejos prácticos para evitar caer en conductas adictivas y compulsivas.
Si dedicás la mayor parte del día a chatear y navegar por Internet, si te genera mucha ansiedad saber si te llegó algún nuevo correo electrónico, si enviás y recibís decenas de mensajes de texto por día o si estás demasiado pendiente de tu teléfono celular, prendé las señales de alarma, porque es probable que estés sufriendo de “tecnoestrés”.
El estrés tecnológico es una realidad, y algunos psicólogos ya han comenzado a estudiar este problema con el fin de brindar soluciones a la gran cantidad de tecno-dependientes que se han multiplicado en forma geométrica durante los últimos años con la masificación de nuevas herramientas de comunicación.
Este es el caso de los psicólogos estadounidenses Larry Rosen y Michelle Weil, quienes recientemente publicaron un libro titulado “Technostress”, en el que reseñan una serie de consejos útiles para evitar sufrir ese tipo de trastornos.
En su libro, aseguran que la creciente dependencia en la tecnología nos afecta negativamente. Contamos con nuestras máquinas para que hagan tantas cosas que cuando algo funciona mal nos sentimos perdidos. De acuerdo con Weil y Rosen, "las personas se permiten ser absorbidas dentro del abismo tecnológico, y al hacerlo se convierten en más 'maquinales' y menos sensibles a sus propias necesidades y a las necesidades de otros. Algunas personas se vuelven tan inmersas en la tecnología que corren el riesgo de perder su propia identidad". A este trastorno, los autores lo llaman "Tecnosis".
"Las víctimas de la tecnosis desarrollan una fijación con la tecnología -detallan ambos especialistas. Esto crece de manera paultina, pero antes de que se den cuenta, pierden la conciencia de dónde terminan ellos y dónde comienza la tecnología. Los síntomas de la tecnosis incluyen sobrecargarse de trabajo y sentir que nunca se termina, creyendo que más rápido es mejor, y no saber cómo funcionar adecuadamente sin la tecnología".
Estas son algunas de las recomendaciones que figuran en el libro para elaborar una relación sana con la tecnología:
- Adoptar un tiempo límite de navegación en la red. Aunque no hay una cantidad de horas determinadas aún, conviene programar un horario de desconexión. Hay personas que llegan a pasar más de 12 horas frente a la pantalla, y no es bueno para el organismo.
- Establecer un horario para desactivar el celular. La Dra. Weil aconseja grabar un mensaje donde claramente se anuncie que, a partir de cierta hora, ya no se levantarán los mensajes grabados hasta la mañana siguiente.
- Imponerse horarios de consulta para el e-mail, y distribuir los mensajes según la prioridad e importancia. No temer utilizar el “delete” (borrar).
- Tomarse un día a la semana en donde se desconecte completamente de la tecnología. No mirar los e-mails, no llevar celular ni navegar por internet y guardar la Palm (tampoco jugar con la Play Station).
- De vez en cuando, modificar el impulso de enviar un correo electrónico o un mensaje instantáneo a alguien, y optar por llamar a esa persona por teléfono o, directamente, visitarla.
Más información
http://www.technostress.com



