
Quienes viajan largas distancias en poco tiempo, se exponen a sufrir los síntomas que produce el cambio brusco de husos horarios. Conocé la forma de disminuir sus desagradables efectos
Si el plan de tus vacaciones es la agradable y afortunada visita a lugares con una diferencia mínima de 3 horas respecto del horario de tu zona de residencia, es probable que sufras el llamado síndrome “jet lag”. Claro, si bien se trata de síntomas desagradables, será un malestar que vale la pena sufrir si el viaje consiste en un traslado hacia otras latitudes.
El síndrome jet lag suele afectar a aquellos viajeros que atraviesan varios meridianos en sus vuelos. Se puede sintetizar como una sensación de torpeza e inevitable atolondramiento que se produce mientras el cuerpo se adapta al nuevo horario.
El “jet lag” o “síndrome de desincronización ligado a la diferencia de horarios para los viajeros aéreos” posee su fundamento en los ritmos biológicos que están sujetos al llamado “ritmo circadiano” y se caracteriza por una gran irritabilidad, alteraciones del sueño, malestar gástrico, escalofríos, fatiga y disminución de la capacidad para concentrarse. Consiste en la unión de desórdenes enlazados entre sí.
La desincronización externa radica en el desplazamiento de las horas de las comidas, de actividad y de sueño a horarios no habituales a la persona. A su vez, este desorden se complementa con una desincronización interna que obliga a la adaptación de las funciones propias del ritmo circadiano que no se realiza de manera inmediata. Por ejemplo, la diferencia horaria de 6 horas necesita, al menos, 2 o 3 días para reajustar el ritmo de las temperaturas y varias semanas para la adaptación de los ritmos hormonales.
En último lugar, se encuentran los desórdenes de sueño, que se producen debido al viaje en sí mismo y a las actividades practicadas por el viajero. Con el agravante de que el cambio de horario genera enormes dificultades para relajarse y dormir, con la consecuencia de una somnolencia diurna que no llega a encontrar alivio debido al insomnio nocturno.
Se ha demostrado experimentalmente que la adaptación resulta más sencilla cuando se realiza un desplazamiento al oeste -el día se alarga algunas horas- que hacia el este -las horas disminuyen-. La adaptación también depende del número de husos atravesados.
La irritabilidad, los malestares psíquicos y, en general, las variaciones del estado de ánimo junto con una disminución de las facultades intelectuales del afectado y una reducción de su capacidad deportiva también se asocian al síndrome del jet lag.
¿Cómo prevenir, entonces, los síntomas de este desajuste horario?
- Dormir lo necesario antes de salir y durante el viaje.
- Beber mucho líquido (agua y jugos de frutas), evitar el alcohol y la cafeína.
- Evitar el cigarrillo.
- Intentar llegar al destino con el tiempo necesario para ajustarse a la diferencia de horarios antes de reuniones o paseos.
- Se puede ingerir melatonina adquirida en locales naturistas que ayuda a disminuir los efectos del jet lag. Tomar de 1 a 3 miligramos de melatonina a la hora de acostarse durante tres días antes y tres días después de llegar al destino del viaje.



