
Estudios realizados con animales demuestran que el consumo de alimentos ricos en grasas produce una disminución del rendimiento intelectual
Cuando la estrella de la película “Super Size Me” come sólo McDonand’s durante un mes, su salud física se va a pique. Ahora, algunos investigadores han descubierto que ese tipo de dietas también podrían afectar las habilidades mentales.
Aunque esta teoría ya había sido sugerida antes, una serie de estudios recientes realizados con animales, dio como resultado que el aprendizaje y la memoria se ven disminuidos cuando aumenta el consumo de grasas. A ratas y ratones alimentados con el equivalente a la comida chatarra de los humanos les costaba aprender el camino en un laberinto y les tomaba más tiempo recodar la solución a problemas que ya habían resuelto con anterioridad. Estas conclusiones fueron divulgadas en el encuentro anual de la Sociedad de Neurociencia, en San Diego, Estados Unidos, realizada en octubre último.
En un experimento, las ratas debían recordar la posición de plataformas en una pileta con agua; los animales estaban motivados a hacerlo porque les desagrada nadar. Dos grupos hicieron el test: el grupo de control y un grupo que había ingerido una dieta alta en grasas y calorías durante ocho semanas. “El grupo de la dieta especial cometió muchos más errores”, dice Ann-Charlotee Granholm, de la Medical University of South Carolina, en Charleston.
En otro estudio se incitó a ratones a aprender cómo desplazarse por un laberinto sin correr sobre áreas en las que recibían leves descargas eléctricas. Cuando John Morley y sus colegas de la St. Louis University en Missouri evaluaron una semana después lo que los roedores habían aprendido, a aquellos ejemplares que se alimentaron con comidas grasas les tomó un tiempo significativamente mayor recordar como evitar las descargas.
El equipo de Morley especula que los triglicéridos, una substancia similar al colesterol que es encontrada en altos niveles en las ratas con dietas altas en grasas, podría estar causando al menos algo del daño cognitivo. Morley señala que cuando a las ratas se las medica con una droga que reduce los niveles de triglicéridos pero que no reduce el peso, su desempeño en las pruebas de memoria mejora.
Si bien se han registrado similares problemas de memoria en personas diabéticas con altos niveles de triglicéridos, tanto Morley como Granholm aseguran que se ha trabajado poco sobre el impacto que este tipo de dietas tiene en el desempeño intelectual en humanos.
“Creemos, sobre la base de estos datos, que las dietas altas en grasas son malas para el intelecto”, dice Barry Levin, un fisiólogo de la New Jersey Medical School en East Orange. “Pero es necesario hacer una salvedad: estamos trabajando con ratas y esto puede no ser extrapolado a humanos”.
Granholm afirma, de todas maneras, que estas conclusiones representan suficiente evidencia para que las personas eviten ciertos tipos de alimentos que producen un incremento en los niveles de triglicéridos y colesterol. En suma, nunca más cierta la frase “mente sana en cuerpo sano”.
Fuente: Nature Magazine



