
Docentes de la UNL comprobaron que niños que la toman se enferman menos. Disminuyen notablemente las anginas, otitis, resfríos, crisis asmáticas y espasmos bronquiales. El estudio se realizó durante tres meses en niños de jardines de infantes de Santa Fe
Casi 60% menos de enfermos por anginas y otitis, menor cantidad de resfríos, disminución en crisis asmáticas y espasmos bronquiales: ése es el panorama que describieron padres de chicos a los que se les administró leche probiótica durante tres meses consecutivos, en jardines de la provincia de Santa Fe.
Los mismos padres que manifestaron –antes de la ingesta de la leche- que sus hijos se resfriaban “frecuentemente” (hasta una vez por semana), consideraron que los episodios de la enfermedad fueron muchos menos durante el período de consumo de la leche. Y en los casos en que se registraron enfermedades, éstas duraron menos días, y se manifestaron en formas menos virulentas.
La misma aseveración se presenta en el caso de diarreas (81% de casos antes de la administración de leche, 26% luego), anginas (87% antes, 15 después), otitis (47% antes, 15 después) y alergias (55% antes, 3% después). Los datos se relevaron en encuestas realizadas por docentes del Laboratorio de Morfología Normal de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB) de la UNL, en el marco de un Proyecto de Extensión de Interés Social (PEIS).
Los destinatarios fueron alumnos de jardines de 3 y 4 años (Nivel Inicial), “a los que concurren chicos capaces de adquirir estos productos”, indicó la Bioq. Alicia Costamagna, docente de la cátedra.
En esos jardines se reemplazó la habitual copa de leche (a la mañana o a la tarde, según el turno) por una dosis diaria de 300 cc de leche Bio, que fue administrada por la empresa Sancor. Las raciones se administraron en forma ininterrumpida, en los mismos horarios, e incluso contemplando los sábados, domingos y feriados: se repartían las porciones para ser administradas en el hogar, algo que también se repetía cuando los chicos faltaban por enfermedad.
Antes y después de administrar la leche, estudiantes que también trabajan en el proyecto midieron, pesaron y establecieron el índice de crecimiento de los chicos de los jardines. Los resultados, dijo Costamagna, se evidenciaron en las encuestas realizadas por el equipo: “Notamos que en los padres hay una gran satisfacción: en un alto porcentaje dijeron que los chicos no se han enfermado en esa temporada, y los que sí se enfermaron tuvieron episodios más breves”.
Enseñar a comer
El trabajo planteado por los docentes, en el que colaboran activamente estudiantes de la cátedra, se propuso apuntar a los tres pilares básicos de la salud: atención, prevención y promoción, a través de una serie de actividades que no buscan otra cosa que enseñarles a comer a los chicos.
Para eso el equipo trabajó en conjunto con diseñadores gráficos y psicopedagogos, en la confección de un cuento y un rompecabezas, que con contenidos lúdicos acercan a los alumnos a los buenos hábitos. “La historia que cuenta el cuento no tiene directa relación con la leche probiótica, sino con los lácteos en general: el objetivo es estimular el consumo de lácteos en edad escolar”, explicó Costamagna.
“Los chicos en esa edad están desarrollando su esqueleto, y necesitan un aporte sostenido de calcio. A través de los medios de comunicación no se está favoreciendo esto, sino por el contrario; la comida chatarra ha reemplazado el vaso de leche. Este es un objetivo más grande que el anterior: hacer un aporte para que cambien pautas culturales y favorezcan una mejor alimentación”, completó. El equipo de investigación está integrado por la Bioq. Alicia Costamagna, Bioq. Kiriam Milella, Bioq. Marta Fuentes, Alejandro Díaz (becario), Silvia Torres Luyo (becaria) y Arq. Horacio Gorodischer, éstos últimos de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo.
Más investigaciones
Los investigadores ha realizado numerosos trabajos con leche biótica, a través de proyectos subsidiados por la UNL. Uno de ellos (CAI+D Convocatoria 2000) pudo comprobar la inhibición del desarrollo de tumores intestinales en ratas sometidas a pruebas de laboratorio tras la ingesta de lactobacillus acidophilus y lactobacillus casei, presentes en la leche biótica. Esta investigación apuntó específicamente a estudiar los macrófagos del aparato digestivo, un tipo de células del sistema inmulológico.
Pero el trabajo de los investigadores no terminó allí, sino que continuó con experiencias en el campo. Allí se obtieron resultados interesantes, como los que surgieron del trabajo con alumnos de escuelas marginales de la ciudad de Santa Fe, en los que se detectó que tras la administración de la leche un alto porcentaje pudo ingresar a parámetros normales de crecimiento.
En una primera instancia, el grupo determinó peso y talla de toda la población del primer ciclo de dos escuelas barriales de Santa Fe (chicos de entre 6 y 9 años), para determinar índices antropométricos. Todos presentaron déficit en el crecimiento antes de ingerir la leche. A ambos grupos de escolares se les administró diariamente 400 cc de leche Bio en reemplazo de la copa de leche común, durante tres meses.
Tras la experiencia, los chicos de una de las escuelas (aquélla que presentaba un nivel socioeconómico menor) se posicionaron, en un 83%, dentro de los rangos normales de índice de crecimiento. Los alumnos de la otra escuela (de condiciones económicas menos extremas) se ubicaron en un 30% en los índices normales de crecimiento, y el porcentaje restante se aproximó considerablemente a ese límite. “Este incremento significativo de ritmo ascendente del índice de crecimiento, es acompañado de una sostenida concentración de calcio en sangre”, indicaron los investigadores.
Algo sobre la leche
La leche biótica –que se consigue en cualquier supermercado y almacén de barrio- es un alimento adicionado de microorganismos vivos que presenta efectos beneficiosos para la salud de quien la consume. Uno de los efectos que se le atribuyen refiere a la mayor biodisponibiliad de sus nutrientes, particularmente del calcio, con respecto a la leche común.
Además, cuenta con propiedades para activar los mecanismos inmunológicos y mejorar las defensas naturales del organismo, además de facilitar la absorción de minerales y vitaminas que consumimos con los alimentos.
Trabajos de investigación citados: Cursos de Acción para la Investigación y el Desarrollo (CAI+D) Convocatoria 2000 “Estudio morfológico y funcional de macrófagos del aparato digestigo en ratas normales y con patología tumoral, alimentadas con lactobacillus acidophilus y lactobacillus casei”; Proyecto de Extensión de Interés Social (PEIS) “Leche común y probiótica: un aporte para la atención primaria de la salud del escolar”.
Fuente: Prensa Institucional UNL



