
Enfermedades como la anorexia y la bulimia influyen psicológica y físicamente. En esta nota, los padecimientos frente al espejo
Es sabido que existen problemas de alimentación sobre todo en la franja de jóvenes adolescentes. En la Argentina, los centros de rehabilitación reciben a más de 70 personas por semana que deben adecuarse a las reglas del mundo alimenticio: nada de talles en la vestimenta, pocas escaleras y un régimen de comidas de cinco veces al día donde, además, nunca se mira a la balanza.
El control estricto por parte del equipo médico les obliga a cumplir con las normas del lugar. Y, sobre todo, cuando los índices de este país se consideran los más altos del mundo.
La Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA) sostiene que las estadísticas triplican a la de los Estados Unidos.
En este momento, uno de cada diez jóvenes padecen estas enfermedades en la Argentina, el 10 por ciento son hombres y la mayoría muere por desnutrición. Una de las explicaciones más sencillas dadas por los expertos es “la temible obsesión generada alrededor del cuerpo”.
Por otro lado, en el país existe un enfrentamiento continuo entre la imagen y la identidad reflejándose en los porcentajes que colocan a Buenos Aires como la ciudad donde más personas concurren al psicólogo.
Además, y aunque parezca un delirio extremo, en los últimos años los argentinos gastaron más de 20 millones de pesos en productos para adelgazar. Una cifra preocupante para un país declarado en la pobreza.
Realidad alarmante
La anorexia es el rechazo emocional a la comida relacionada íntimamente con la desnutrición. Por el contrario, la bulimia es también un trastorno alimenticio donde el paciente tiene atracones de comida y luego vomita.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), afirma que el índice de mortalidad por bulimia y anorexia en el mundo es de un 15 por ciento, siendo el 90 por ciento mujeres.
Pero, los pacientes no toman conciencia que el desorden en la alimentación produce complicaciones orgánicas, infertilidad, osteoporosis, fallas renales, inconvenientes cardíacos o muerte.
A pesar de ello, la bulimia y la anorexia no integran los planes de salud. Se cree que son desórdenes de la alimentación típicos de la edad que se sanan con el tiempo, por ello nadie le presta la atención necesaria relegando la enfermedad a otra área o gestión.
Sin embargo, la anorexia y la bulimia no son un tema de la juventud, sino que es un padecimiento cruel que requiere de ayuda médica y asistencia psicológica.
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