Actualidad
Qué hacer frente a las altas temperaturas

Un especialista del Hospital de Clínicas de la UBA aconseja cómo prevenirse del famoso golpe de calor, una deshidratación severa del cuerpo. Recomienda consumir hasta 4 litros de agua por día; un organismo con líquido y sales soporta mejor las marcas altas.



No debe haber nada peor que además de padecer altas temperaturas la gente luego experimente el famoso golpe de calor. En estos días donde las máximas podrían llegar a los 36° centígrados no hay lugar para la falta de prevención en materia de salud. Por eso la clave está en prestar atención al cuerpo y el ambiente para no caer en un cuadro de dishidratación grave.

En este sentido, el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) publicó un informe donde alerta por las consecuencias que pueden generar en el organismo la exposición a altas marcas térmicas como las que se presentan en esta temporada estival. Y justamente en estos días cuando más consultas reciben por parte de los usuarios para saber qué hacer ante el calor que no da tregua.

De acuerdo con la visión del doctor Carlos Javier Regazzoni, integrante del departamento de Medicina Interna, el golpe de calor no es más que una deshidratación producto de la excesiva temperatura ambiental. Esto hace que el calor corporal aumente y a su vez el cuerpo lo elimine mediante la sudoración, compuesta por agua y sales, lo que favorece la falta de líquidos.

Como el principal mecanismo que posee el cuerpo para reincorporar el agua que pierde es la sed, la clave están en la ingesta de líquidos, que en esta época debe ser abundante.

"Al disminuir la cantidad de agua en el cuerpo se ven afectadas las funciones del riñón y el cerebro, baja la presión arterial y se dificulta la función del corazón", dice el especialista. Es decir, que el punto central no estaría tanto en la marca del termométro como en el proceso ante el cual el cuerpo se queda sin líquidos. "Normalmente, si el cuerpo posee suficiente agua y sales, tolera bastante bien las altas temperaturas (siempre dentro del rango climático)", entiende Regazzoni.


Qué hacer para prevenirlo

El primer paso para poner una alerta ante un caso de golpe de calor es identificar a las personas más vulnerables. Según el médico del Clínicas este grupo está conformado por los niños y los mayores de 65 años. "Son los que tienen menor acceso al agua por no poder solicitarla, por vivir solos, o por dificultades de movilidad", advierte el doctor.

Sin embargo, en los ancianos existe otro factor que los expone aún más: poseen menor sensibilidad de los mecanismos de la sed y suelen tener afecciones de tipo cardíaco o renal.

Entre las medidas preventivas más adecuadas que sugiere el especialista de la UBA se destaca la necesidad de refrigerar el ambiente, ingerir regularmente comida (debido a su aporte de sales), beber líquidos en abundancia, favorecer corrientes de aire y ventilación, usar ropas livianas y claras, reducir la actividad física, y rociar cara y prendas con agua fresca.

En relación con la hidratación y pese a que existe en el imaginario colectivo que con dos litros de agua es suficiente, el médico va más allá y aconseja que sea deentre 3 y 4 litros diarios para los adultos.

Claro, no es que deberá ser sólo de agua: si la persona consume una dieta armónica con frutas y verduras de estación en mayor medida o ingiere jugos, también estará incorporando buena proporción de la recomendación diaria que hace Regazzoni.

"Lo más importante es que todas estas acciones deben ser previstas antes de que los síntomas aparezcan. Una vez establecida la "fatiga por calor", el cuadro puede ser mortal en los más vulnerables", dice el médico.


Fuente: Hospital de Clínicas UBA | Dr. Carlos Javier Regazzoni


Portal Universia





gracias por visitar diversica.com
El portal de entretenimiento de www.universia.com.ar