Teatro
Una Julieta solitaria

El director Claudio Hochman regresó a la Argentina con "Julietta", un unipersonal protagonizado por la actriz portuguesa Silvia Balancho, inspirado en forma muy libre en el clásico de Shakespeare "Romeo y Julieta".



El director argentino Claudio Hochman regresó a Buenos Aires después
de varios años de ausencia para presentar una versión de "Romeo y
Julieta" de Shakespeare, en formato de unipersonal que, con el
título de "Julietta", es interpretada por la actriz portuguesa
Silvia Balancho.

En realidad, el espectáculo que se presenta en la Sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543, Capital Federal), más que una versión se lo podría definir como una obra que toma como referencia a la protagonista shakespereana.

En un escenario totalmente despojado se distingue un trapecio, dos largos paños rojos que suspendidos desde el techo llegan al suelo, una vasija redonda con agua y un aro.

El comienzo del espectáculo, con la sala a plena luz, ingresa una joven con ropa deportiva y portando una mochila, por la puerta de entrada del público, como una espectadora más, pero en lugar de sentarse se dirige a la platea presentándose como la actriz que tendrá a cargo la función.

La primera confesión se refiere a su desgano para trabajar porque está realmente dolida por el abandomo de su novio, pero finalmente promete intentarlo aclarando que si se siente mal va a interrumpir la función.

Mientras va sacando de su mochila la ropa que usará en escena y se va vistiendo, sigue con las confidencias de sus penas de amor.

Es evidente que resulta muy cercana la situación de la actriz a la historia de la heroína shakesperiana. Ese juego actriz-personaje se mantiene a lo largo de toda la obra y constituye el eje principal de la estructura dramática.

Con un castellano esforzado pero perfectamente claro, la actriz portuguesa gana desde el primer momento la simpatía de la platea porque combina dulzura, una femineidad que parece frágil y un indiscutido talento actoral.

Balancho va narrando al público la historia de la tragedia de Shakespeare desde la óptica de Julieta y va asumiendo los personajes que dialogan con la protagonista como quien relata a un tercero una conversación transcurrida con anterioridad.

Sin embargo, en algunas escenas la actriz se sumerge en la situación asumiendo plenamente al personaje de Julieta. Así ocurre con la escena del balcón desplegando su habilidad de trapecista, o con la despedida de los amantes en la escena de la alondra.

Los paños rojos juegan en algunos momentos claves pero cobran fuerza cuando contienen el cuerpo de la joven, aparentemente muerta por efecto de la pócima dada por Fray Lorenzo.

Claudio Hochman aporta un interesante ingrdiente a la escena más dramática de la obra cuando hace escuchar los pensamientos de Julieta que yace en el sepulcro sin poder moverse pero escucha cuanto ocurre y aunque oye la desesperación de Romeo no puede hacer nada para evitar que muera.

Después se desencadena el final previsto por Shakespeare y el retorno de la actriz que se despoja del personaje, recupera su identidad y comenta nuevamente con el público lo desdichado que suele ser el amor y da por terminado el espectáculo.

"Julieta" es, en definitiva, una inteligente propuesta de Hochman, original y muy sugestiva, a la que no le falta humor aunque le sobre melancolía.

Silvia Balancho demuestra ser una deliciosa actriz portuguesa, que maneja el medio tono con sorprendente comodidad y derrocha talento en el juego actoral teatral y en la técnica circense.


"Julietta" está en el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1453, Capital Federal) hasta el 2 de marzo, con funciones los viernes, sábados y domingos a las 21.

Las entradas salen 25 pesos

Fuente: Télam.





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