En vivo
Jarvis Cocker, el último héroe del brit pop

El ex líder de Pulp brindó dos memorables shows en La Trastienda Club. Sorprendió con su carisma y su gran despliegue escénico. No tocó temas de su antigua banda.



El rockero británico Jarvis Cocker, quien fuera líder del grupo Pulp, ofreció en La Trastienda Club uno de los mejores conciertos de 2008, al entregar un puñado de canciones magníficas cargadas de elegancia e ironía.

Cocker es una figura emblemática del brit pop merced a su banda Pulp, que editó discos trascendentales como "His'n'hers" (1994); "Different Class" (1995), y "This is Hardcore" (1998), que formó parte de la armada del género junto con Oasis, Blur y Suede.

En silencio, con entradas caras, Cocker se acercó a la Argentina y se presentó en un lugar pequeño como la sala porteña La Trastienda, donde junto a su banda entregó un show inolvidable.

Vestido como un nerd elegante, sacó marrón, corbata ochentosa roja y camisa negra, Jarvis apareció sobre el escenario y magnetizó al publico.

Cocker es un performer notable, con la gracia de un flaco que alterna movimientos elegantes y de cierta torpeza, luchando o seduciendo al micrófono como si se tratara de una chica.

Cocker dio además un concierto despejado de demagogia, al punto tal que no interpretó canciones de Pulp, y el show estuvo cubierto por su disco solista, temas lados B y algunas canciones que hizo para cine.

El concierto se inició con "Fat Children", aunque los primeros minutos Cocker debió ocuparlos en saludar a la gente y entregar una manzana del pecado totalmente comida.

La Trastienda tenía ya una temperatura alta pero cuando la emprendió con el hitazo "Don't let him waste your time", que le compuso a Nancy Sinatra, el público estalló coreando el estribillo.

Otro punto alto de la velada lo entregó la balada "Heavy Weather" que reza: "Y mirá como estamos adentro para el tiempo tempestuoso/ con la muerte y la destrucción viniendo a través de todo".

Para "One man show" Cocker tomó la acústica, recito un par de estrofas y la banda irrumpió con mucha potencia para entregar una preciosa melodía.

Sin batería y a dos pianos, el artista, un tipo amante de la ironía y del cinismo, se despachó con una canción cuyo título es "Voy a matar de nuevo".

A lo largo del concierto, Cocker demostró una calidez, una disposición para con la gente, amén de sus movimientos en escena, que lo muestra alejado de la tradicional postura gélida de los ingleses.

La predisposición y el humor se vieron a lo largo de todo el show cuando Coker bromeaba colocando en frases en inglés las palabras de la jerga local "chapita", "chabón", "mina" y "limado", entre otras.

Las canciones más "up tempo" constituyen himnos de amor, alejados de las canciones demagogas para grandes estadios a los que es tan afecto el líder de U2, Bono.

Otro lujo fue el estreno de "Girls like it too", una hermosa canción nueva que irá a parar a su segundo cd, mientras que "Tonite" lo mostró moviéndose sabiamente en aguas "crooner" cual Roy Orbison.

Más tarde llegaría otro hit "Black magic", cuyo riff está robado de "Crimson and Clover", una canción que en los 60 interpretaron Tommy James and The Shondells y que en los 80 Joan Jett resucitó en forma de gran balada.

Luego interpretó "Cunts Running the World" la canción fantasma incluida al final del disco, mientras que los bises fueron para "Little green bag", de George Baker, que Quentin Tarantino
recuperó para la banda de sonido de "Perros de la calle".

Otra ofrenda llegó al final cuando abordó "Purple Haze", una de las más grandes canciones de Jimi Hendrix y en donde Cocker se lució al igual que su banda destilando rock del mejor.

Con la promesa de un pronto regreso, Cocker se despidió del escenario al que volverá esta noche en su segundo concierto.


Fuente: Télam.





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