
Empresas de cosmética y ropa nacionales ofrecen sus propios perfumes con el mismo glamour de las internacionales, pero a un precio autóctono.
Aunque imperceptible a la vista, el perfume es un lenguaje que habla de nosotras, un idioma mágico que nos define en un segundo de sensaciones. Sin embargo, la tentación y el aroma se evapora a la hora de adquirir alguna de las fragancias que abarrota el mercado internacional.
Claro, el dólar a tres pesos sube el costo de los importados por las nubes. Por eso, empresas de cosmética y de ropa nacionales lanzaron sus botellas de azahar, que se presentan con todo el glamour de las internacionales, pero a un precio autóctono.
El concepto de las fragancias nacionales es que se trate de un producto de muy buena calidad y que conserve el estilo de los importados, desde el packaging, la tapa y las notas, hasta la promotora que reparte muestras.
Una de las tiendas precursoras de esta tendencia es Giesso que desde hace años ofrece perfumes con sello propio, comercializados tanto en sus locales, como en farmacias y perfumerías.
Son muchas las casas de ropa que tratan de aprovechar la fuerza de la marca para vender también perfumes que se relacionan mucho con el vestir. Akiabara, por ejemplo, ofrece en sus locales la fragancia Isabella, un mix de frutas cítricas en presentación minimalista. Con el mismo nombre de la marca, Paula Cahen D’Anvers ingresó al mercado de la cosmética con un perfume de notas florales y delicadas. Para acompañar la colección, Wanama también cuenta con una línea de perfumes femeninos.
Ona Saez es otra de las tiendas que comercializa una variedad de aromas con notas frescas, florales y cítricas. En cuanto a complementos, Prüne amplió su oferta de accesorios con un agua de azahar en versión femenina. En un atractivo frasco, María Vazquez cuenta con una línea que lleva su mismo nombre.
Con cinco años en el mercado de productos para el baño, Karina Rabolini es otro de los nombres que pisa fuerte en el mercado de fragancias. Sus perfumes Eclat, Tramp y Sexy Pink se distribuyen en farmacias y perfumerías.

Bodegón en el que se disfruta de buenas empanadas tucumanas y buen folcklore.
Resto, show y música. Noche a noche, el Dj sorprende con su música, remembers hits de los 90 y el mejor house y dance electrónico.