Belleza
Rulos de verano

El verano se sube a la cabeza con rulos rebajados y livianos. Se imponen las tonalidades veteadas en las que conviven los marrones con los dorados. Los accesorios en alza.



El estilo natural se ha convertido en un principio de la moda de nuestros tiempos. Nada de looks artificiales, rígidos y estructurados. La tendencia indica un estilo natural, claro, pero que requiere de cierta producción. Y en el verano, la naturalidad gana no sólo por moda, sino por comodidad.

En cuestiones de pelo, la temporada abre paso a los rulos. El movimiento está de moda y el pelo ondulado a la orden del día. Naturales o adquiridos, los rulos necesitan de la mano de un peluquero experto para darles forma y marcarlos. A este estilo, se le suma el color con la única premisa de que no se trate de una tonalidad entera, sino que vaya mechado para realzar el corte.

En cuestiones de cortes, conviven todas las versiones de largos y cortos. Para que los rulos se armen y no se levanten, los cortes son desestructurados y rebajados desde arriba. El corte entero no es aconsejable porque provoca que los rulos se inflen en vez de armarse. Sobre la cara, conviene que caiga el pelo más lacio que en el resto de la cabeza, los flequillos diagonales son sentadores para casi todas. Quienes prefieran mantener el largo y el lacio, pueden optar por un corte desparejo. Las amantes del corto pueden lograr estilos sensuales con mechones desparejos. La premisa es que el pelo quede liviano a través de cortes rebajados.

En tiempos de naturalidad, los peinados recogidos no ocupan un lugar predominante. El efecto natural de los rulos puede producirse a través de permanentes con bigudíes y ruleros. El volumen pisa fuerte. Como variante del ondulado, se puede alternar mechones alisados con planchita con ondas marcadas. Los cortos no necesitan más que una buena mano y una definición con cera. Si preferís el pelo recogido, las trenzas desprolijas son una opción.

Como no podía ser de otra manera, el hippie chic también invade nuestras cabezas. Los accesorios ganan espacio con pañuelos, vinchas anchas o finas de plástico brillante. Los semi recogidos se realizan con la mera excusa de agregar brillos de strass en el pelo o hebillas de grandes flores. Los broches de metal y piedras cotizan alto.

Esta temporada se impone la onda natural resaltando lo propio. Los marrones se convierten en castaños luminosos y los rubios en dorados cálidos. El bronceado propio del verano permite aclarar el pelo pero no se trata de unificar el color, sino de vetearlo a través de reflejos en gajos o mechas. Los platinados realizados con pastas sin amoníaco permiten llevar tonos bien claros. En cuanto a los reflejos, aparecen nuevas asociaciones: chocolate con cobre; rubios con canelas; cobrizo con sutiles iluminaciones cobre; rubio bronce con transparencias doradas y mechas en rubio claro; negro con colorado o cobre; o rojizos con dorados cobrizos.





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