Se trata de adelgazar ahí, justo donde uno más lo necesita, de manera tal de concentrar las energías del proceso “quiero eliminar los kilos de más” en los lugares indicados. Por eso, vos, ¿sos pera o manzana? Enterate.
Tal vez, seas una de esas pocas privilegiadas que, cuando engordan, lo hacen de forma proporcionada. La realidad es que, al común de las mortales, nos suceden dos clases de fenómenos según los cuales las grasas tienden a acumularse en diferentes partes del cuerpo. Por eso, algunas se quejan de la panza y otras protestan por las caderas.
Claro, lo habitual es que las mujeres acumulemos los kilos de más en forma de pera o de manzana. Las primeras conservan las grasas en la parte inferior del cuerpo, estas son las típicas mujeres argentinas, digamos, con herencia de las mediterráneas. En el caso de las segundas, las calorías sobrantes se acumulan en la parte superior del cuerpo, como las descendientes de los nórdicos y aquellas que dejaron atrás la menopausia.
Conocer la forma en que engordamos puede ayudarnos a adelgazar mejor porque sabremos cuáles son aquellos puntos débiles en los que concentrar toda la energía perdedora de kilos.
Peras
Esbelta por arriba, rellenita por abajo. Si tenés los hombros menudos y cero panza, tus genes dicen que engordás de la cintura para abajo: caderas amplias, rodillas carnosas, muslos rellenos y un toque de celulitis. Qué lindo, ¿no? Y lo peor son los talles, por ejemplo: un pantalón de cola y caderas te queda perfecto, ahora te baila de cintura... o peor todavía, no te pasa por el contorno de cadera y el que le sigue es casi una carpa tamaño familiar.
Si bien es cierto que nunca vas a poder modificar tu herencia genética (salvo que descubran el mágico gen del cuerpo perfecto), eso no significa que estás condenada a tener un cuerpo feo. ¿La solución? Ejercitar las zonas problemáticas con actividades de estiramiento de manera de lograr un aspecto tonificado y esbelto. Además, no todo son malas noticias, conviene que siempre resaltes tu torso de cintura mini y brazos estilizados. Te favorecen todas las prendas ajustadas en la parte de arriba y, definitivamente, la bikini y pareo canchero son la mejor solución para la playa.
A la hora de hacer ejercicio físico, resulta útil saber que estos cuerpos soportan los deportes de resistencia, por ejemplo, la bicicleta. La natación y las caminatas pueden ayudarte a estrechar músculos. Por último, podés elegir aquellas actividades que tienden a alargar la figura: danzas, yoga, basket o streching.
Manzanas
Esbelta por abajo, rellenita por arriba. Tu forma se asimila a un triángulo: hombros más amplios que caderas y cintura recta. Es decir, cuando engordás, la grasa se acumula en la zona media del cuerpo, dándote un simpático aspecto de manzana. Eso sí, tus piernas son finas, esbeltas y envidiables.
La cuestión problemática, claro, es que los kilos de más tienden a quedarse en la papada, los hombros, el tórax y la odiada panza. En cambio, sos atlética, fuerte y musculosa y lo mejor, no te cuesta perder grasa cuando estás pasada.
La premisa es que en tu cuerpo predominan los músculos y las grasas, por lo tanto, resulta necesario que planifiques una serie clave de ejercicios aeróbicos que puedan mantenerte en el peso ideal y que, al mismo tiempo, definan tus músculos de manera de adquirir un aspecto más escultural y armónico. Otras opciones válidas son el paddle, el tenis o el squash que ayudan a reafirmar los brazos y conseguir lindos hombros.
Por último, es absolutamente necesario que sepas resaltar tus puntos fuertes, en este caso, tus piernas delgadas, largas y esbeltas que llamarán la atención si disimulás tus kilos de más con camisas amplias. Estás autorizada a abusar de las polleras cortas y de los shorts en verano.