
Es probable que ya conozcas el paintball. Es el juego en el que los participantes utilizan una suerte de pistolas que disparan bolitas de pintura. En los últimos años tuvo un gran crecimiento en todo el mundo y ya es considerado un deporte. Te contamos cómo se juega y cuáles son sus variantes.
Joven argentino, si a pesar de haber abandonado hace tiempo la infancia todavía fantaseás con pertenecer a un grupo comando e ir fusil en mano en la espesura de un bosque en busca de enemigos, existe un juego que es para vos: el Paintball. Se trata de una forma inofensiva y divertida de sentirte Rambo por un rato.
El paintball no es una novedad, pero durante los últimos años experimentó un crecimiento tan importante que en la actualidad es considerado un deporte. Los campos para practicarlo comenzaron a multiplicarse, se formaron equipos profesionales apoyados por sponsors y las constantes innovaciones tecnológicas aplicadas al equipamiento hacen que la disciplina evolucione a pasos agigantados.
Esta práctica nació en la década de 1970, cuando unos productores agropecuarios descubrieron cuánto más entretenido era dispararse entre ellos que a las vacas con las pistolas cargadas con bolitas de pintura que utilizaban para marcar el ganado.
Cómo se juega
El paintball consiste en el enfrentamiento de dos equipos con la misma cantidad de integrantes, armados con “marcadoras”, similares a armas de fuego, que disparan cápsulas de forma esférica con relleno de pintura. El objetivo del juego es apoderarse de una bandera ubicada en el centro del campo de juego y lograr llevarla hasta el ingoal del conjunto adversario. El jugador que es impactado por una bolita de pintura queda eliminado de la competencia.
El juego tiene numerosas variantes. La más conocida es el Rec Ball, que se practica en un campo boscoso, donde los árboles y la vestimenta camuflada son los aliados a la hora de resguardarse del “fuego enemigo”. En algunos casos, se simulan escenarios bélicos o históricos, con falsos tanques, minas y morteros.
Otra vertiente que está conquistando gran cantidad de adeptos es el Speedball. Se trata de la versión más deportiva y comercial del paintball. Se juega en espacios planos sin vegetación, como pueden ser las canchas de fútbol. En el campo de juego se instalan unos obstáculos inflables que los jugadores utilizan para cubrirse de los disparos del equipo contrario. El ritmo del speedball es más vertiginoso y adrenalínico, ya que los partidos duran sólo cinco minutos, los equipos no tienen más de 10 integrantes, y las marcadoras disparan hasta 30 bolitas por segundo.
“Es como como la mancha, pero más tecnificada”, sintetiza Mariano Morillas, General Manager de Speedsports, una de las empresas precursoras en la difusión y el fomento de esta disciplina en nuestro país.
Morillas es enfático al momento de desligar al paintball de toda connotación bélica o violenta. “Las marcadoras no son armas, por la forma en que trabajan mecánicamente, no se pueden comparar como un arma. Estéticamente, en algunos casos, tienen una similitud. Pero un arma se utiliza para matar, y esto sólo marca. Esto es sólo un juego, y no va a salir de eso”, aclara.
La seguridad es fundamental a la hora de practicar este deporte. Es obligatorio utilizar una máscara que protege el rostro de posibles “bolazos”. Además, los hombres suelen colocarse protecciones en la zona inguinal, y las mujeres a la altura del pecho. Por otro lado, las marcadoras tienen un seguro, y cuando no están siendo utilizadas, se les coloca un capuchón en el extremo del cañón para evitar que se dispare alguna bolita en forma accidental. Según las estadísticas, se trata de uno de los deportes más seguros.
Existen otros requisitos indispensables: la táctica y el trabajo en equipo. “Sin estrategia, sin una buena táctica aplicada y un buen trabajo en equipo no tenés chances de ganar en ninguna de las dos variables del juego. Y en especial en el speedball lo más probable es que tu contrincante te arrase en el primer minuto”, explica Morillas, quien juega al paintball desde hace 16 años y es integrante del equipo “Cats & Rats”.
En este sentido, el empresario destaca que, gracias a estas virtudes, el paintball está siendo utilizado por los departamentos de Recursos Humanos de algunas empresas como una herramienta para fomentar la coordinación, el liderazgo, el planeamiento estratégico y la confrontación con la competencia.
En lo que respecta a la parte física, se trata de un deporte muy completo. Son necesarias la velocidad, la agilidad y los reflejos, estos últimos porque “a veces ves venir las bolitas y las tenés que esquivar como si fuera ‘Matrix’”, grafica Morillas.
No existen restricciones en cuanto al sexo. Lo practican tanto hombres como mujeres en equipos mixtos. En el campo de juego que Speedsports tiene en Ezeiza, provincia de Buenos Aires, los menores de 16 años deben jugar con sus padres. Y de los 16 a los 18 años necesitan la autorización de sus progenitores. El paintball no es aconsejable para las personas que sufren alguna afección cardíaca, ya que la máscara que se debe utilizar podría provocar una hiperventilación que sería riesgosa en tales casos.
En todos los campos de juego se ofrece el equipo completo más recargas de municiones. El precio por persona ronda los 40 pesos, y cada recarga está entre los 10 y los 15 pesos.
El Paintball en el mundo
Las potencias de este deporte son Estados Unidos y los países de la Unión Europea. Brasil, en tanto, es el más poderoso en el Cono Sur, seguido por Chile. La Argentina estaba algo rezagada, pero en los últimos tiempos redujo las distancias, sobre todo a partir de la creación en 2004 de la Asociación Argentina de Paintball. En la actualidad existen en nuestro país cuatro equipos profesionales que participan en torneos internacionales.
Los sponsors juegan un papel vital en este deporte, debido a que los equipos y las municiones son importados, y quienes deseen practicarlo en forma permanente necesitan de un apoyo económico para solventar sus altos costos.
Morrillas admite que si hubiera fabricantes nacionales de munición, el paintball sería una disciplina más barata, y por lo tanto, mucho más masiva. “Es un juego al que todo el mundo le gustaría jugar, -se entusiasma- es un camino de ida”.


