
Las artistas francesas Stéphanie Sagot y Emanuelle Becquemin presentan en la Alianza Francesa una instalación que combina el arte con los alimentos.
Las artistas francesas Stéphanie Sagot y Emanuelle Becquemin harán
una instalación de arte comestible pop y lúdica, que se propone
poner en juego todos los sentidos del espectador, primero en la
Alianza Francesa de Buenos Aires y luego en la sede de Rosario, en
el marco del ciclo "Déguste" que combina arte y gastronomía.
La Cellule es el nombre del colectivo artístico que conforman ambas mujeres y que presentarán su obra en Buenos Ares el 21 de agosto y el Rosario el 27, en el mismo proyecto que el año pasado trajo a Laurent Moriceau, quien realizó un molde de su cuerpo en chocolate y esculturas con vino congelado que consumió el público in situ.
Se trata de una instalación general denominada "It`s such a candy world!" que a su vez incluye varias performances tituladas "El bufete flotante", "Glory Holes" y "Créature" ambas de arte efímero, que mantienen una línea global desde el punto visual, conceptual, en los colores y las formas.
El bufete flotante es una masa de globos de colores y distintos tamaños, inflados con helio ubicados a la altura de los ojos del espectador, que se sostienen en su lugar por el peso de pequeñas cajitas que encierran alfajorcitos, dulces y caramelos.
"La idea es que los dulces atraigan al espectador, como cuando uno va de pesca, y que eso provoque la transformación del espacio. Cuanto más público come las cajitas, más globos se van para arriba y todo el espacio se transforma. Voilá", dice Stéphanie Sagot, una de las artistas que ya llegó al país, en una entrevista con la agencia Télam.
"Será una fiesta rosa y dulce, una gran dosis de azúcar", dispara la artista de mirada risueña y ojos color miel, mientras desparrama su simpatía entre la antigua biblioteca de la Alianza, pese a que hace unas horas acaba de bajar del avión que la trajo de París.
Es una instalación "que pone todos los sentidos en juego: la gente ve, toca, come, huele y también escucha, porque habrá música. Es una obra efímera, va a durar una o dos horas... hasta que se coman todo", explica Sagot.
"Tenemos muchas ganas de enganchar al público en nuestras redes, -dice la artista mientras hace hincapié en el concepto de pesca- para que interactúen con la obra, y la comida es un buen camino porque la gente es muy golosa. Además, trabajamos mucho la parte sensual de la obra y la comida también tiene que ver con eso, con el olfato, el gusto, el tacto", detalla.
Según el manifiesto de La Cellule, "la introducción de alimentos en la historia del arte es una oportunidad para que los artistas se interroguen sobre la relación entre el alimento y los hábitos sociales y culturales de consumo y de preparación del mismo".
En este sentido, la segunda performance, "Glory Holes" (algo así comolos huecos de la gloria) -nombre de las cabinas de prostitución que hay en Inglaterra- donde se conjuga la idea de trabajar sobre lo dulce pero también revisitar el concepto de la mujer como objeto.
"Son brazos que salen de huecos en la pared, desnudos, que juegan con el público y le hacen señales para que se acerquen, y ahí les regalan chupetines, dulces, caramelos. Es algo muy sensual", asegura Sagot.
Además, circulando entre los asistentes estarán las "criaturas promocionales de La Cellule", esto es algo así como promotoras vestidas con trajes entre sensuales y ridículos, que tiene pegados
picos de comida en las partes íntimas para que la gente tome la
comida de ahí, al ritmo de la música del francés Serge Gainsbourg.
"Si alguien les pregunta de dónde son o qué reparten, ellas no pueden hablar así que se abren el vestido y exhiben un tatuaje con la frase `soy una criatura promocional de La Cellule`. Es la idea de sumisión de estas mujeres llevado al ridículo y abordado con ironía. Es un guiño", explica la artista.
El placer de los sentidos será puesto a prueba el jueves 21 de agosto a las 20 en la Alianza Francesa de Buenos Aires (Córdoba 946) y el miércoles 27 de agosto a las 19:30 en la sede de Rosario (San Luis 846), con entrada libre y gratuita.
Fuente: Télam.

Cristina Centenaro acompaña a cuatro de sus obras al óleo con un texto en la que profundiza sobre la capacidad de crear.


