
Relatos de mundos fantásticos y futuristas en clave tecnológica. La literatura de ciencia ficción utiliza sus recursos para reflexionar acerca del hombre y su sentido.
Uno de los poderes de la literatura es su capacidad para crear mundos posibles. Universos nuevos, distintos, realidades coherentes y verosímiles con principios diferentes del mundo real. Allí, en ese nuevo espacio, el artista enmarca y desarrolla la historia.
Muchos escritores inspirándose en fantasías, sentimientos y avances de la ciencia han creado mundos fantásticos inspirados en futuros posibles, desarrollando un nuevo género literario denominado Ciencia Ficción.
Lo propio de la ciencia ficción es contar un relato del futuro en tiempo pasado, como una predicción, una profecía de lo que puede venir narrada por quienes ya la vivieron. La ciencia y la tecnología ocupan un lugar primordial en este género. Sus argumentos se basan sobre ideas y progresos científicos para narrar historias sobre sociedades futuras o mundos diferentes del nuestro. Casi como utopías, universos ideales buenos o malos, exageraciones de avances tecnológicos, progresos humanos extralimitados o sobrepasados por consecuencias imprevistas, comunidades atrapadas en la lógica del supuesto progreso.
De todas maneras, la ciencia ficción no deja de preguntarse sobre la esencia del hombre, sobre su sentido y su fin, aunque cifre estas cuestiones en planteos de máquinas y extraterrestres: robots, androides, alienígenas, etc. Sus temas preferidos son el mundo del futuro, los viajes a través del espacio y el tiempo, la vida en otros planetas, las crisis generadas por la tecnología, la presencia de criaturas y entornos extraños y el progreso de ciencia humana.
A continuación, les ofrecemos un listado de clásicos de la ciencia ficción de lectura obligatoria para quienes se jacten de ser amantes del género:
- Crónicas marcianas, Ray Bradbury. Se trata de una colección de crónicas sobre la colonización de Marte. Una parte de la humanidad abandona la Tierra para reproducir en el Planeta Rojo una civilización del sueño americano. Los relatos fueron escritos en 1940 y son situados en un lejano 1999. Bradbury los utiliza como excusa para reflexionar sobre el alma humana.
- Yo, Robot, Isaac Asimov. Son nueve relatos unidos por las investigaciones de la robopsicóloga Susan Calvin a través de los cuales Asimov realiza un fascinante análisis sobre la situación del hombre en el universo tecnológico y de la experiencia del tiempo y la historia.
- Un mundo feliz, Aldous Huxley. En este visionario libro escrito en 1932, Huxley imagina una sociedad que utilizará la genética y el clonaje para el condicionamiento y el control de las personas. Una especie de dictadura perfecta con apariencia de democracia, una cárcel sin muros en la que los prisioneros no sueñan con evadirse, sino que, gracias al consumo y al entretenimiento sienten amor por su esclavitud.
- Blade Runner, ¿sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip Dick. En un mundo devastado por la guerra, Rick Deckard, experto en el manejo de androides, recibe el encargo de destruir a seis androides rebeldes. Es el inicio de una alucinante pesadilla tecnológica que cuestiona el sentido de ser humano.
- Viaje al centro de la tierra, Julio Verne. Más allá de su estructura narrativa, este libro es un reflejo de la metafísica moderna, espejo de una realidad dominada por la tecno-ciencia. La teoría evolucionista de las especies de Darwin ocupa varios capítulos de la obra. El mundo anterior al nuestro está vivo bajo la tierra y la teoría evolucionista queda reconstruida en ese submundo.
- Solaris, Stanislav Lem. El astronauta Kelvin se enfrenta a una nueva modalidad de agresión, una especie de enorme inteligencia oceánica que ocupa el planeta Solaris. Es el punto de partida de una alegoría de la condición humana, condenada a no obtener jamás respuestas definitivas. Stanislav Lem ha escrito una novela ecléctica en la que conviven la ciencia ficción, el misterio y el amor en un ambiente denso e inquietante, repleto de imágenes evocadoras y pinceladas de ironía que la han consolidado como un clásico de la literatura fantástica.
- Las arenas de Marte, Arthur Clarke. Martin Gibson, famoso novelista de ciencia ficción, viaja a una de las más prósperas colonias extraterrestres. Sin embargo, en ese supuesto viaje de placer se ponen en evidencia las intrincadas relaciones entre la Tierra y Marte, donde todo, al fin y al cabo, se reduce a una cuestión económica.
