
Raúl Soldi es uno de los mejores pintores del país y, porqué no, del mundo. Historia de un hombre cuya vida se basó en un pincel
Representante de la corriente expresionista argentina, Raúl Soldi decidió dejar a un lado la música, vocación propia de su padre, para dedicarse a la pintura.
El rosarino vivió su infancia y adolescencia en los fondos del teatro Politeama, en Rosario. Como sus padres se dedicaban al teatro, la mayoría de los cuartos estaban alquilados por personas que tenían esa vocación.
Sus primeros pasos en la pintura fueron en la Academia Nacional de Bellas Artes, en Buenos Aires y luego en la Real Academia de Berra, en Italia.
Soldi obtuvo varios premios nacionales e internacionales, tales como “Palanza” por la Academia Nacional de Bellas Artes.
Algunas obras magníficas de este excelente artista son “La Virgen y el niño” realizada en el Museo del Vaticano, “Desocupados” o “Los músicos” (1956).
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Cristina Centenaro acompaña a cuatro de sus obras al óleo con un texto en la que profundiza sobre la capacidad de crear.


