
El nuevo film de Lucrecia Martel narra la historia de una mujer que cree haber atropellado a alguien o algo en la ruta, hecho que modifica su vida y su estado de ánimo, hasta que una grave revelación aporta una sorprendente vuelta de tuerca.
"La mujer sin cabeza" es el tercer filme de la realizadora salteña Lucrecia Martel y que viene a cerrar una trilogía que pinta de manera minuciosa y descarnada cierta forma de vida de los sectores acomodados de provincia.
La cinta, que tuvo su premiere mundial en la sección oficial del último Festival de Cannes y que contiene el último trabajo cinematográfico de la actriz fallecida María Vaner, despliega todo su universo a partir de un accidente y de los modos y redes de protección que comienzan a tejerse en un círculo social y familiar para mantener a salvo a uno de sus miembros.
"La curiosidad que me llevó a esta película fue analizar de
qué manera se disuelven las responsabilidades individuales en el
entorno social de las personas", comenta Martel a la agencia Télam en un bar de Palermo días antes del estreno de la película.
"Es como que siempre hay algo afectivo, amoroso, de proteger a los miembros del grupo pero que en sus consecuencias puede ser aterrador para otras clases sociales", remarca la realizadora.
"De algún modo -continúa- la maldad no necesita la escena del represor con la picana eléctrica, no necesita la escena aterradora y sangrienta; justamente lo que tiene de increíble el sistema es que con mucha delicadeza y elegancia uno puede matar gente sin ensuciarse las manos ni enterrar a nadie en la noche".
"Lo paradójico es que no hace falta el detective, la policía y el gran crimen para los mecanismos del ocultamiento, todos esos mecanismos del policial están disueltos en la familia de una manera muy intersante", dice con un dejo de ironía.
Martel asegura que "hay años de educación, de fiestas, de cumpleaños en los que uno va aprendiendo quiénes importan y quiénes no importan, es como si en la sociedad actual la familia se hubiera transformado en algo que tiene que ver con la propiedad, la economía y la sangre".
La realizadora que comenzó su carrera con el cortometraje "Rey muerto" de la primera serie de las Historias Breves y luego lo continuó con los largos " La Ciénaga " y "La niña santa", vuelve a situar a sus personajes en un lugar imaginario a través de la cual recupera muchos de los gestos, las sonoridades y los modos de su ciudad natal.
"En las tres películas la ciudad es La ciénaga, porque a mí trabajar sobre un espacio inventado me da la posibilidad de escapar del realismo y el costumbrismo y de tener que ceñirme a cierta documentación ganando en libertad narrativa", asegura Martel.
"Este espacio geográfico ficticio, sin embargo, está hecho sobre una serie de épocas y recuerdos acumulados, remite inexorablemente a Salta pero no necesita ser Salta y, al mismo tiempo, incorpora unos tiempos de un modo superpuesto, que pueden estar en los fines de los 70 o los 80" , remarca sobre el lugar y el tiempo en el que transcurren sus tres primeros filmes.
De acá al futuro, Martel se halla abocada a la primera versión cinematográfica que se realizará sobre la célebre historieta "El eternauta".
"La primera circunstancia extraordinaria que propone un género fantástico como el de `El eternauta' es la idea de aunar algo totalmente heterogéneo como la especie humana y ponerla frente a
un equis invasor ajeno a la especie", cuenta sobre el nuevo proyecto.
"Otra cosa que me fascina -continúa- y una de las tentaciones para aceptar el proyecto fue la posibilidad de filmar Buenos Aires, una ciudad donde estoy viviendo hace 20 años, desde una situación de tanta extranjeridad".
Analizando la adaptación cinematográfica de esta historia creada por Héctor Oesterheld, Martel asegura que su película "va a ser la primera de una serie de versiones".
"Me parece que se trata de una historieta que va a generar una serie de versiones a lo largo de la historia y mi película va ser una de tantas, porque hay tantos caminos posibles para llevar esta historia al cine como personas que se decidan a filmarla", concluye.
Fuente: Télam.


