
Este documental desarrolla la investigación sobre el asesinato de tres curas y dos seminaristas en una iglesia del barrio de Belgrano durante la dictadura militar.
El asesinato en 1976 de tres sacerdotes y dos seminaristas de la orden palotina y "la complicidad por omisión que la Iglesia católica tuvo con ese crimen cometido por la dictadura militar", son los ejes del documental "4 de julio, la Masacre de San Patricio", afirmó Pablo
Zubizarreta, uno de sus directores.
Este revelador documental fue codirigido por Juan Pablo Young en base a una investigación del periodista Eduardo Kimel.
"La jerarquía de la Iglesia estuvo muy vinculada con las Fuerzas Armadas y en un primer momento apoyaron el golpe de Estado", dijo Zubizarreta en diálogo con Télam.
"Viendo la cantidad de desaparecidos, de asesinatos y secuestros, se mantuvieron en esa postura y con su silencio apoyaron a la dictadura más sangrienta de Latinoamérica", agregó.
"Fueron cómplices por omisión, pero en algunos casos tuvieron participación activa como en el caso de (Christian) Von Wernich", agregó el cineasta, que tenía una relación directa con algunas de las víctimas a través de su padre, que asistía a las misas que el párroco Alfie Kelly -uno de los asesinados- daba en la Iglesia de San Patricio del barrio porteño de Belgrano.
Según revela el filme y la investigación de Kimel, tras el crimen de los tres sacerdotes y los dos seminaristas las autoridades militares -que gobernaban al país desde el golpe del 24 de marzo de ese mismo año- elaboraron la conveniente hipótesis de un ataque extremista.
Pero las pruebas encontradas indicaban la participación de un grupo paramilitar ligado al gobierno de facto, mientras que la Iglesia Católica guardaba silencio sobre el asesinato y la justicia encubría las evidencias que señalaban a la dictadura como autora material de la masacre.
Zubizarreta opinó que "la Iglesia sustentó con su apoyo moral y religioso las conciencias sucias de los militares, porque los hacían sentir como si fueran soldados de la fe. Ese sustento que le dio a la dictadura fue una de las causas por el cual pudo hacer lo que hizo".
La película, que cuenta con un relato en off leído por el actor Julio Chávez, recibió premios SIGNIS en los festivales de Mar del Plata y San Sebastián (España), el premio del Jurado en el Festival Documenta Madrid (España) y el premio Zapata a la Mejor Investigación en el Festival de la Memoria en Tepoztlán (México).
Según el film, el crimen de los palotinos tenía que ver con un plan más amplio para erradicar de la Iglesia Católica las ideas del Movimiento Sacerdotes del Tercer Mundo, a la que adscribían varios religiosos que, basados en el Concilio Vaticano II, aspiraban a volcar a la iglesia a la opción por los pobres, los desposeídos y los marginados.
Así, la Masacre de San Patricio fue precedida por el crimen del padre Carlos Mujica y antecedió a su vez los asesinatos del obispo Enrique Angelelli, del obispo Ponce de León, las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon, y muchos laicos y sacerdotes en casos menos conocidos.
Según Zubizarreta, "la misma jerarquía eclesiástica que en el 76 apoyó el golpe, en el 69 firmó un documento donde se seguía la opción por los pobres que marcaba el Concilio Vaticano II. Esto -opinó- muestra la hipocresía de muchos sacerdotes y obispos, pero también el vértigo en el que se estaban gestando los cambios en esa época".
Con el libro "La Masacre de San Patricio", de Eduardo Kimel, como fuente básica de información, la película cuenta con numerosos y valiosos testimonios, el diario íntimo del párroco Alfie Kelly -en el que muestra plena conciencia de la muerte que se avecina- y escenas en las que se ficcionalizan algunos de los hechos.
"Kelly era muy auténtico y jugado, muy distinto a lo que se escuchaba en las otras iglesias del barrio de Belgrano. Pertenecía a una comunidad de sacerdotes que se inscribían dentro de los movimientos de renovación de la Iglesia y adscribían a la opción por los pobres", recordó Zubizarreta, que en el momento del crimen tenía dos años.
El cineasta dijo que "vivir de cerca el silencio y el ocultamiento del crimen fue lo que nos provocó hacer la película. Nos daba el pie para hablar de muchas cosas y sobre todo de esta alianza entre la Iglesia y la dictadura, pero además para mostrar la otra Iglesia que existió en los 70".
"Más allá de hablar del caso puntual de los palotinos, nos interesaba mostrar que existió y que puede existir esa otra Iglesia que tenía la opción por los pobres, los desposeídos y los marginados, que no es la opción que tomó la Iglesia durante la dictadura, que optó por el poder", agregó.
"En este momento -dijo Zubizarreta- la Iglesia dio un retroceso al conservadurismo y no creo que cambie y tome un rumbo nuevo. Considero que el cambio tiene que venir más de la base y acá en Latinoamérica lo que se está dando es que, como Fernando Lugo en Paraguay, los que se formaron dentro de la Iglesia buscan caminos en la política".
Fuente: Télam.


