
Un psiquiatra descontento con lo que se ha convertido su vida, se ve forzado a convivir con su hijo y con un paciente con inclinaciones suicidas. Con Manuel Callau y Graciela Stefani.
El filme transcurre en una Argentina escéptica, donde el protagonista, un médico psiquiatra (Manuel Callau), padre de un hijo producto de una relación fugaz, vive el día a día cumpliendo con desgano y total desinterés un trabajo que requiere de él una abnegación que ha perdido.
Por la mañana se desempeña en un hospital de ancianos y por la tarde realiza evaluaciones de aspirantes a emplearse en el Estado. Ambas tareas las siente como una misión imposible, debido al poco apoyo o desinterés de las autoridades por mejorar la salud de los ancianos cuya responsabilidad tiene a su cargo o las dificultades que plantea a la hora de incorporar a nuevos trabajadores.
Tal vez el hecho de comprender que nada puede hacer en estas circunstancias, sea el motivo por el cual trabaje con el piloto automático puesto, escuchando sin oír los graves problemas que se le plantean, haciendo que algunas situaciones grotescas parezcan propias de una comedia.
El intento de suicidio de un joven paciente, y el viaje que su ex-pareja realiza a Estados Unidos, dejándole por un tiempo a su hijo, motiva que deba convivir con ambos, y esto lo irrita, porque lo enfrenta con responsabilidades que precisamente estaba tratando de eludir. La mirada que ambos jóvenes tienen de la vida, lo asombra, y lo hará reflexionar sobre la suya.


