
Edgardo Esteban es periodista y ex combatiente. En 1993 publicó “Iluminados por el fuego”, una novela basada en sus recuerdos de la guerra, y que luego ayudó a adaptar para la película homónima dirigida por Tristán Bauer y producida por la Universidad Nacional de San Martín. En una entrevista con Diversica, analizó la repercusión del filme y destacó la necesidad de un debate sobre aquella guerra.
Cuando estalló la Guerra de Malvinas, Edgardo Esteban estaba a punto de finalizar el servicio militar obligatorio. Dos días antes de la fecha en la que debía darse de baja, con sólo 18 años, fue enviado a aquellas desoladas islas del Atlántico Sur a pelear contra uno de los ejércitos más poderosos del mundo.
Aquel infierno se adosó a su memoria y a su alma como aquella pesada mochila que debía cargar en el campo de combate. El hambre, malamente saciada con un vaso diario de mate cocido y pan duro, el frío que no le dejaba siquiera bajarse los pantalones para hacer sus necesidades, la crueldad de sus superiores y el fuego incansable del enemigo todavía reverberan como recuerdos indelebles.
Cuando la derrota fue un hecho y regresaron a casa, Esteban y sus compañeros se toparon con un Estado que buscó silenciarlos y hacerlos invisibles y con una sociedad indiferente que les dio la espalda. Sin embargo, logró rehacer una vida “normal”, un privilegio que no alcanzaron muchos ex combatientes. El número de suicidios de veteranos de guerra supera al de soldados caídos en las islas.
Esteban se convirtió en periodista y encontró en la escritura un método para exorcizar los fantasmas de Malvinas. En 1993 publicó junto con Gustavo Romero Borri “Iluminados por el fuego”, una novela inspirada en sus recuerdos de las islas. En 1999 se convirtió en el primer ex combatiente en volver al archipiélago, y volcó esa experiencia conmovedora en una segunda edición del libro.
Años más tarde, la obra llegó a manos del cineasta Tristán Bauer que, no sin muchos esfuerzos, la adaptó para la pantalla grande, gracias al apoyo de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). El filme está protagonizado por Gastón Pauls y Virginia Innocenti, la música es de León Gieco y el guión fue realizado en conjunto entre el propio Esteban, Bauer, Romero Borri y Miguel Bonasso.
Pocos días después de su estreno, “Iluminados por el fuego” se transformó en la película más vista en los cines argentinos. Más de de 46 mil espectadores la vieron en sus primeros cuatro días en cartel. A su vez, es uno de los filmes que formará parte de la competencia oficial de la 53ª. edición del Festival de San Sebastián, que comienza el 15 de septiembre. Esteban no sale de su asombro ante esta repercusión. “Me sorprendió porque pensamos que era una película que iba a generar una cierta expectativa, pero no que la gente se iba a acercar tan masivamente a ver una parte de nuestra historia y desde el lugar de la mirada humana. Fue una sorpresa porque había otras películas que también eran importantes”, explica el autor.
- ¿Existe en la actualidad una necesidad del público argentino de revisar lo que pasó en Malvinas?
Creo que estamos viviendo en un momento en el que hay cierta tendencia de la gente a querer saber qué nos pasó en nuestra historia y en este caso en algo tan importante como fue la guerra de Malvinas. Hay muchas partes de nuestra historia que nos cuesta ver o rescatar. Hay como una negación y se esconde bajo la alfombra nuestras partes más dolientes, las que no queremos hablar. El tema de Malvinas no sólo fue el conflicto bélico si no también desde el lugar en que se desarrolló, y cómo se planteó la guerra, en un momento en el que terminaba un gobierno militar, cómo la sociedad fue partícipe y acompañó esa guerra cuando miles de personas se acercaron a Plaza de Mayo a apoyar al gobierno de Galtieri. Esa es la misma gente que después pidió que se fuera casi a las patadas el gobierno de Galtieri apenas la guerra había terminado y los ingleses volvieron a recuperar las islas.
Después vino todo lo que fue ese proceso de “desmalvinización” tan cruel que hubo por parte de los gobiernos que vinieron después, no queriendo hablar ni debatir ni analizar lo que nos pasó, cuando había un número importante de jóvenes que, con 18 años, vivieron una experiencia terrible, una experiencia de guerra sin ninguna preparación, con esa carga tan fuerte que fue haber conocido la muerte a los 18 años sin una contención, sin una preparación después por parte de psicólogos o psiquiatras que pudieran tratar de ayudar al ex combatiente y al grupo familiar lo que significaba esa situación de violencia que se había vivido y que derivó después en la gran cantidad de suicidios que hoy tenemos como consecuencia de la guerra. Lamentablemente nadie dijo “somos culpables” o “nos hacemos responsables de estos suicidios”.
- Ante la falta de auxilio del Estado y la indiferencia de la sociedad al regreso de las islas ¿con qué herramientas pudo contar para rearmar su vida, y que otros ex combatientes no tuvieron?
No quiero ser ejemplo de nadie ni quiero ser un referente de los ex combatientes. Simplemente lo que intenté fue rescatar una parte de la historia, y quizás haber escrito el libro y haber contado esa parte de mi vida fue como una especie de catarsis con la que traté de sacar el pus que tanto me dolía en esa herida. La película obviamente me ha generado un desgaste emocional que se justifica en función de lo que teníamos que construir y por lo que queríamos saber de esta parte de nuestra historia, pero me parece que, junto con el libro, fueron caminos realmente importantes. También el regreso a Malvinas en 1999, el reencontrarme con la turba, con los lugares donde combatimos y con ese inmenso paisaje me hizo ver una isla real, no esa mística de Malvinas sino esa realidad de poder tocar y que de alguna forma compensó esa angustia que teníamos. Siempre digo que los fantasmas uno trata de alejarlos, no creo que se hayan ido, pero por lo menos me dejan transitar tranquilo esta etapa de mi vida.
- ¿Qué sensación tuvo la primera vez que vió las imágenes de “Iluminados por el Fuego”?
A veces me genera situaciones encontradas. Anoche fuimos a presentar la película a Corrientes, estaban representantes de 23 delegaciones de ex combatientes de toda la provincia, y fue muy emocionante cuando subieron todos al escenario, pudimos hablar un poco, y después el aplauso cerrado y la gente abrazándose cuando terminó la película. Son situaciones impensadas. O la otra vez que fuimos a La Plata y que todo el público se puso de pie, o cuando fuimos a San Julián, en Santa Cruz. Ibamos a hacer una función y terminamos haciendo cuatro porque no daban abasto las localidades, y entonces debimos repetir las funciones hasta las tres de la mañana. Cada vez que veo o reveo la película me genera una emoción nueva. Lo que uno buscó como mirada me parece que la mayoría de la gente lo ha captado. Esa mirada humana, profunda, sin odio, sin rencor, sino buscando la memoria y también marcar la mirada de los que estuvimos allá, y eso la gente lo ve reflejado en la película.
- Así como los elogios de algunos grupos de ex combatientes ¿la película también recibió críticas?
Obviamente que no pretendemos que todo el mundo piense como nosotros y que hay diferencias. Me parece que lo importante es que podamos ver cuáles son las coincidencias, y en función de eso podamos construir algo a futuro de lo que nos pasó en Malvinas. Pero nosotros no nos creemos dueños de la verdad, no creemos que haya una única verdad, no queremos tampoco lastimas a nadie, sino simplemente abrir un espacio para la reflexión y para el diálogo de lo que es Malvinas. Y sin dudas, sabemos que hay gente a la que no le ha gustado la película y la respetemos. Me parece que es lógico que pase eso.
Lo importante es que se hable de Malvinas, más allá de las diferencias. Lo que no queremos es que se ataque al mensajero injustamente, lo importante es que se pueda hablar no del mensajero sino del mensaje. Lo importante no es hablar de Edgardo Esteban sino que podamos hablar de Malvinas, y la película no es la idea de Edgardo Esteban sino la construcción de un montón de situaciones reflejadas por otros ex combatientes. Entonces estamos hablando de Malvinas, construyendo ese debate para los que estuvimos allá, para las nuevas generaciones que están conociendo quizás ahora por primera vez algo de lo que pasó en nuestra historia, pero es bueno que se pueda hablar. No queremos una única verdad, al contrario, queremos que se abra el abanico del diálogo, de las disidencias y del planteo de lo que nos pasó allá. Es un simple aporte, uno más de los que tienen que haber sobre Malvinas. Uno ve la memoria como si pintara un cuadro y seguramente cada uno de los que estuvimos en las islas tiene un cuadro por pintar y una historia por contar que va a ser muy distinta a esta seguramente.
- ¿A partir de ahora, qué otras miradas sobre la guerra, además de la suya, se podrían reflejar en futuras películas o libros?
No es sólo la mía, somos muchos los que miramos este lado de la historia que se refleja en la película. Me parece que hay tantas puntas como ex combatientes, sería injusto de mi parte pretender que se cuente la otra historia desde el lugar que yo crea que se debe contar.
Lo importante ahora es que surjan otras iniciativas, y que pueda haber la posibilidad de otros créditos para seguir hablando de Malvinas como de otras partes de nuestra historia.
Yo por mi parte voy a tratar de seguir incursionando en otros proyectos que ya estamos hablando con Gastón (Pauls) y poder trabajar con otros personajes y otras historias de nuestro pasado reciente.
¿Hay otro proyecto en puerta?
Queremos trabajar sobre la vida de Carlos Mujica, que puede estar protagonizada y también dirigida por Gastón. El guión se está hablando con Felipe Pigna y con Alan Pauls. Yo estaría más con el tema de la producción y de la investigación periodística, que es lo mío.
- ¿La película rompió con la creencia de que en la Argentina no se puede hacer cine bélico?
Tuvimos muchísimas dificultades, porque no fue una película fácil desde el apoyo logístico, pero hay profesionales realmente admirables, como la empresa FX que hizo todo el tema de los efectos especiales. En la Argentina hay grandes profesionales y en la película se armó un equipo con toda esa gente, más los actores, más la música de León Gieco, más Gastón encabezando todo este desafío, con Tristán como capitán del barco que puso toda su capacidad como director de cine para hacer algo de lo que estamos muy contentos. Después, si las críticas son buenas o son malas, ya por lo menos tenemos la satisfacción de que la gente ha acompañado el proyecto.
- ¿Cómo fue la participación y el apoyo de la Universidad Nacional de San Martín en el proyecto de “Iluminados por el Fuego”?
Creo que la Universidad de San Martín marcó un antes y un después en la historia del cine, y ni ellos se han dado cuenta de lo mucho que han hecho. Un desafío tan importante, tan difícil como ha sido hacer una película bélica en la Argentina, que se haya hecho con la calidad que se logró, que haya tenido la repercusión que tuvo, superando a películas del cine de Estados Unidos. Es impensado. Si vos lo contás como un sueño, no podía ser mejor. Realmente ha hecho un trabajo admirable la Universidad de San Martín, tanto el rector Daniel Malcolm como el productor general de la película y el director de la Escuela de Humanidades, Carlos Ruta, se pusieron en el hombro este proyecto, apostaron a este proyecto, y son parte de la satisfacción de haberlo logrado bajo la batuta del gran director de cine que es Tristán Bauer.
- Está por ir a participar en el Festival de Cine de San Sebastián ¿qué expectativas tienen para lograr un premio en la competencia oficial?
Uno siempre tiene la fe y la esperanza de lograr algún premio. Pero lo importante es que la película se ganó el respeto por parte del público español el año pasado en la categoría Cine en Construcción y este año sabemos que en España, por lo que están diciendo los medios, hay mucha expectativa con relación a todo lo que pasa con la película, ya están enterados de la repercusión que está teniendo en la Argentina. Desde hace mucho tiempo que estamos peleando para que la película esté allá y seguramente el público y los críticos la van acompañar como la está acompañando acá. Eso es lo que esperamos.
- Las imágenes finales de la película se filmaron en las Malvinas. ¿Puede ser “Iluminados por el Fuego” un punto de partida para un diálogo más estrecho con los isleños sobre todo desde lo cultural?
Acá hay un tema que es claro y es que acompañamos nuestros reclamos de soberanía sobre las Islas Malvinas. Lo cortés no quita lo valiente. El objetivo era que esto marque y se pueda discutir o reclamar la soberanía desde otro lugar. Vemos que hay una actitud muy cerrada de parte de los kelpers hacia cualquier tipo de diálogo, incluido el tema de lo cultural. Más allá de que no tuvimos ningún tipo de dificultad en ir a filmar y de que no pedimos permiso para ir a las islas, tampoco hay un gesto o una actitud generosa de parte de ellos. Nunca demostraron interés por nuestra película, por lo menos hasta ahora.


