
El Instituto Universitario ESEADE ofreció una conferencia en la que se trató acerca de la esencia del poder y los derechos individuales a través del análisis de los filmes de George Lucas. Universia dialogó con los especialistas para penetrar en los oscuros secretos de este hito cinematográfico
"Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana...", así se iniciaba la primera de las películas de la saga de Star Wars. La última entrega, "La Venganza de los Sith" podría referirse a esos tiempos lejanos de 1977, aunque, sin embargo, la historia allí relatada se remonta a un pasado más remoto que aquella primera.
Ahora bien, ¿se trata de una mera historia con impresionantes efectos especiales? ¿Esconden algo más las aventuras de los héroes galácticos? El Instituto Universitario ESEADE organizó el pasado 2 de junio una conferencia/diálogo en la que se trató acerca de la esencia del poder y los derechos individuales a través del análisis de la serie cinematográfica creada por George Lucas.
"Star Wars: Una Epopeya libertaria", así se denominó el encuentro del que serán parte Gabriel Zanotti, doctor en Filosofía y director del Departamento de Investigaciones del ESEADE, y Daniel Link, catedrático y escritor, quien ha editado la obra de Rodolfo Walsh y ha publicado otros escritos. En diálogo con Universia, ambos disertantes se refirieron a los aspectos clave de la saga galáctica desde diferentes puntos de vista.
En principio, una de las discusiones más interesantes acerca del film es su clasificación como género cinematográfico. ¿Ciencia ficción? ¿Épico? "Mientras que la ciencia ficción gira alrededor de los avances tecnológicos, Star Wars podría prescindir del espacio, de las naves y de los extraterrestres. Pertenece al género épico. Los temas de la película son el poder, la ira, la lucha contra el bien y mal que pueden ser tratados en otro escenario", asegura Gabriel Zanotti.
Una opción posible es la convivencia de géneros, según Daniel Link "la ciencia ficción puede ser épica. La película es un relato acerca del futuro y eso la convierte en ciencia ficción".
Existen también otros elementos que la definen dentro de un género de ciencia ficción épico. "Su encanto y su fascinación se ejerce por la escenografía espacial. Además, se debe considerar que la ciencia ficción es un relato obsesionado por la idea de la multiplicación de vida no humana", asevera Link.
La lucha del bien contra el mal es una constante en la mayoría de las historias humanas. Cualquier relato posee elementos que representarán lo bueno y lo malo. En el caso de "La guerra de las galaxias", la Fuerza, en palabras de Zanotti, "es un elemento unificador de todo el universo, de tipo panteísta, con dos lados, uno malo y otro bueno". La película gira alrededor del reestablecimiento del equilibrio y de la victoria de "los buenos".
La cuestión clave es la explicación del paso del bien al mal. ¿Cómo el personaje Anakin Skywalker, supuestamente elegido para salvar el universo y entrenado como Jedi, puede transformarse en el malvado y cruel Lord Vader?
"El mal moral se origina en el deseo del bien que es capaz de llegar a la ira, al enojo", sostiene Zanotti, "el deseo del bien puede transformarse en utopía, y las utopías son malas. Los motivos de Anakin son buenos: proteger de la corrupción, salvar a la amada. De hecho, se anuncia en la primera película, Yoda percibe la ira de Anakin y se opone al entrenamiento jedi por temor a esa ira".
Daniel Link, por su parte, encuentra explicaciones en el tránsito del bien al mal de tipo freudianas, "el héroe es un villano porque no puede liberarse del amor materno. La maldad de Anakin se origina en el carácter reaccionario de las pasiones edípicas. La necesidad de protección hacia Amidala nace de la identificación de esta con su madre. Además, su necesidad de afecto familiar puede provenir del entrenamiento jedi en el que se extrae a los niños de su contexto y se los incorpora a una sociedad jedi antifamiliar. De todas maneras, el deseo de hacer el bien de Anakin nunca es del todo manifiesto".
El abuso de poder es otro tema crucial que atraviesa toda la saga, especialmente, en el caso de la primera trilogía como afirma Link "las tres primeras películas plantean como puede constituirse una resistencia al estado entendido como una fuerza totalitaria. En este sentido, Star Wars es una epopeya libertaria".
Este abuso de poder se funda sobre el mismo deseo de protección que conduce a Anakin a convertirse en Darth Vader, "es el bien que llega a la crueldad y a la maldad intrínseca del abuso de poder. Con el afán de proteger se pasa a la ira", sostiene Zanotti.
Concebida para fascinar a los fanáticos de la trilogía original y completar aquel viejo álbum de figuritas, la segunda entrega de Star Wars puede ser acusada con esas palabras ya conocidas "segundas partes nunca fueron buenas".
Sin embargo, no parece ser el caso de la epopeya galáctica a ojos de Gabriel Zanotti que sostiene que "el argumento es el mismo y coherentemente seguido en una línea temporal clásica. Mejoran los efectos especiales, claro...".
En el caso de Link, el escritor relaciona los contenidos con el contexto cultural de cada época, "es interesante relacionar la historia con su contexto. Los ideales de los personajes encajan con los ideales del espíritu de los 70. La película devuelve a los jóvenes sus ideas transformadas en ciencia ficción y reflexiona sobre el hombre. En cambio, mientras que en la primera trilogía las ideas son dogmáticas, en la segunda son turbias. En aquellas primeras el mal se encuentra dentro del Estado, en las segundas el bien y el mal no pueden leerse de manera tan directa", asegura Link.
Al margen de los críticos que ven en la última entrega de la trilogía devenida en saga de seis capítulos un mero objetivo comercial, el argumento de la historia sirve como un interesante estímulo para la discusión sobre la esencia humana y sus relaciones con el bien, el mal y el poder.
"La película trata temas universales. Es valioso, por eso, que sea una ocasión de debate y reflexión sobre el hombre", afirma Zanotti. En la Fuerza, quizás como en el corazón del hombre, conviven lo bueno y lo malo y es, en última instancia, la libertad de cada uno lo que determinará el ingreso en su lado oscuro.


