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La Pasión de Cristo - Los actores y sus personajes

Desde un principio, Mel Gibson sabía que la clave en la realización de La Pasión de Cristo, era encontrar al actor, capaz de representar al más alto nivel posible, la trascendencia tanto espiritual como humanitaria de Jesucristo. Gibson buscó un actor que pudiera perderse en el papel y cuya identidad no interfiriera con el realismo que el director buscaba.



En la piel de la Pasión
La búsqueda llevó a Gibson con James Caviezel, última vez visto en The Count of Monte Cristo. Gibson se había fascinado con una imagen que vio de Caviezel, especialmente por los ojos del actor y sus transparentes expresiones, que pensaba Gibson, "tenían la extraña habilidad de transmitir la esencia del amor y compasión en un absoluto silencio".

Cuando Gibson llamó a Caviezel muy al principio del proyecto, el actor fue tomado tan de sorpresa que su respuesta fue: “¿Qué Mel? Y Gibson jovialmente responidó: “Mel Brooks”. Sin embargo, cuando Gibson le explicó el papel que tenía para él, dijo al actor que lo consideraba un papel tan duro y tenso, con potenciales peligros que el mismo se negaría a hacer.

Caviezel se desanimó pero el reto le dio energía. Le sorprendió la coincidencia de cumplir recientemente 33 años, la misma edad que tenía Jesús cuando murió. Un católico practicante, Caviezel encontró también inspiración en sus propias creencias religiosas, usando la oración como medio para explorar más profundamente al personaje, las palabras y problemas de Jesús.

Como lo explica Caviezel: “Día tras día de filmación fui golpeado, azotado, flagelado y obligado a llevar una pesada cruz en mi espalda en medio del frío. Fue una cruel experiencia, más allá de la descripción. Sin embargo, considero que valía la pena hacer el papel.”

Gibson le dijo claramente desde un principio que su intención era la de filmar el sufrimiento de Jesús con tanta autenticidad como fuera posible, nunca menospreciando el caos y la violencia que vive Cristo de acuerdo a los relatos. El tormento que vive Jesús durante toda la película fue en momentos aterrador para el actor: “Nunca antes nadie había mostrado a Jesús de esta forma, creo que Mel está mostrando la verdad. Mel nunca utilizó la violencia por utilizarla y nunca fue gratuita. Creo que el realismo de esta película tal vez sorprenda a algunas personas pero es por esto que la película es tan poderosa”.

Durante la difícil producción, Caviezel tuvo que enfrentar de manera profunda, sus propias debilidades físicas. En las secuencias más gráficas de la película, Cristo es azotado y castigado, luego es flagelado con un infame aparato de tortura romano conocido como el flagrum, o “el gato de nueve colas,” un látigo diseñado con múltiples correas que terminaban en punta de hierro para desgarrar la piel de tal forma que provocaban grandes hemorragias. Para captar las heridas de Jesús, Caviezel, tenía que soportar durante horas, exhaustivas sesiones de maquillaje en todo su cuerpo. Sin embargo, esto sólo era el principio de sus problemas ya que el maquillaje irritó tanto su piel que se llenó de ampollas lo que incluso le impedían dormir durante esa época.

Pasó también más de dos semanas filmando las escenas de la crucifixión, durante las cuales, tenía que cargar, o más frecuentemente arrastrar, bajo una gran presión, una cruz de 75 kg (casi la mitad de lo que pesaba la cruz original), al Gólgota y más tarde ser suspendido en ella. Caviezel, fue entrenado para la posición tan tortuosa que iba a tener que soportar, haciendo sentadillas contra la pared durante diez minutos y levantando pesas para fortalecer la espalda baja. Además pasó estas semanas trabajando con un taparrabos en medio del invierno de Italia y sufriendo varias enfermedades debido a la hipotermia, con frecuencia tenía tanto frío que no podía hablar. En algunas ocasiones, el equipo tuvo que poner bolsas calientes en la cara congelada de Caviezel para calentarle los labios y que los pudiera mover.

Para Caviezel fue fuego y hielo culminando en uno de los momentos más estremecedores literalmente hablando en el set, cuando él y el asistente del director, Jan Michelini fueron alcanzados por un rayo mientras se filmaba bajo una tempestad. El rayo pasó la sombrilla de Michelini y golpeó a Caviezel. Sorprendemente ninguno de los dos resultó herido de gravedad.

El estrés mental y físico de Caviezel continuó creciendo durante toda la producción. El actor sufrió de una infección en el pulmón en un momento y se dislocó el hombró, asi como heridas y moretones. "Si no hubiera pasado por todo esto, el sufrimiento no hubiera sido auténtico", comenta. "Así que se tenía que hacer".

Existieron también inesperados retos psicológicos y espirituales. "Fue muy extraño", admite, "pensaba que era sólo un actor haciendo un papel, pero empecé a ver que este no podía ser cualquier papel. No tenía ni idea de cuánto tenía que rezar para mantener las cosas en perspectiva".

Finalmente, Caviezel siente que aprendió varias lecciones vitales. "El papel cambió mi vida en el sentido de que ahora ya no tengo miedo de hacer lo correcto", explica. "Ahora tengo miedo de no hacer lo correcto".

El difícil papel de ser la Madre de Cristo
Para representar a María, la madre de Jesús, Gibson fue más allá, eligiendo a Maia Morgenstern, una reconocida actriz rumana de ascendencia judía. Gibson la había visto en una película europea de hace una década y al ver la ternura en su cara, inmediatamente pensó en ella para el papel. Con sólo esto para continuar, inició su búsqueda para encontrarse con ella, descubriendo que es considerada, en su país, una de las más grandes actrices de su generación.

Morgenstern dice que aceptar el papel, "no fue una gran elección como el reconocer que era una oportunidad real en mi vida de hacer algo importante y tener una experiencia unica en la vida". Para entender mejor a María, Morgenstern busco imágenes en pinturas, esculturas y en la literatura. "En mi preparación me inspiré mucho en el arte", dice, "porque viendo a María de formas tan diferentes, me abrí a ver qué emociones llegaban a mi alma".

También leyó el guión más de 200 veces para que la historia se convirtiera en una parte integral de su propia fabricación y encontró gran significado en las escenas que muestran la relación tan afectiva y jovial que tenía María con Jesús antes de estos sucesos.

Al meditar sobre la naturaleza de María, Morgenstern empezó a ver al personaje en un nivel más amplio. "Entender a María para mi fue comprender una forma de vida, en como alguien trasciende el dolor y el sufrimiento y los convierte en amor", explica. "Creo que lo más doloroso es ver a un hijo herido como lo hace María, perder a un hijo como lo pierde ella, pero lo único que ella puede hacer es seguir amando y confiando y tratar de usar toda la compasión que hay en su corazón. Esto era lo que yo quería reflejar en la pantalla". En un interesante cambio del destino, Morgenstern, al estar haciendo este papel, quedó embarazada, dándole una mayor inspiración al explorar las profundidades del amor maternal.

Morgenstern también ve que la película tiene una importancia real para el público moderno, a pesar de las diferentes religiones. "La belleza de la película para mi es que habla de una forma tan poderosa de la humanidad y que la falta de ésta es lo que nos ha hecho que sigamos matándonos por más de 2000 años. Estas son las cosas que debemos reflexionar".

Luego, María Magdalena
Sumergiéndose en el papel de una mujer amada a través de los siglos, se encuentra la estrella a nivel internacional Monica Bellucci (The Matrix series) quien personifica a María Magdalena. Cuando Bellucci se enteró que Mel Gibson iba a hacer una película sobre La Pasión, se intrigó mucho e inmediatamente se puso a perseguirlo. "Pensé que era un proyecto muy fuerte y valiente para realizar. Sabía que no era una película fácil pero también es el tipo de película que el público va a recordar por mucho tiempo. Esto fue lo que atrajo mi atención".

Después de encontrarse con Gibson, la contrató para el papel de María Magdalena, lo que le soprendió: "Quería hacer a María Magdalena porque para mi ella es muy humana", explica, "Cuando Jesús la salva es como si ella se diera cuenta de su propio valor como ser humano y por primera vez ella experimenta que un hombre la vea de forma diferente. Para mi, ella es una mujer que se conoce a si misma y que encuentra que es una mejor persona de lo que ella pensaba".

Aprender el Arameo fue muy fácil para ella. "Tal vez fue porque soy italiana, pero para mi era muy familiar y hermoso. Sin embargo, aunque pasamos mucho tiempo aprendiendo Arameo, veo la película como una película muda ya que en nuestras actuaciones fuimos más allá del lenguaje".

En el set, Bellucci se impresionó no sólo con la devocón del reparto, pero con la amplia gama de culturas y creencias que encontró. "Lo que me gustó fue que aunque esta película es sobre la vida y muerte de Jesús, había gente de todos lados, de todas las religiones, de todos los ambientes, todos juntos trabajando en la creación de esta película. No sólo como actriz, pero como ser humano, fue una gran experiencia".

Encontró también una gran afinidad con el estilo de dirección de Mel Gibson. "Es un director muy instintivo. No habla mucho pero es como si pudiera decirte más cosas con el cuerpo y los ademanes que con el lenguaje. Claro que es muy inteligente también pero siente las cosas muy rápido y de manera muy profunda y para mi, esto es muy importante en un director".


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Fuente e Imágenes: Twentieth Century Fox



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