La muestra estará integrada por siete de las mejores interpretaciones desde su obra pródiga como pocas hasta dos de sus incursiones como realizador
El Complejo Teatral de Bs As y la Fundación Cinemateca Argentina han organizado un ciclo denominado Recordando a Nino Manfredi (1921-2004), que se realizará del lunes 28 de junio al lunes 5 de julio en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530).
La muestra estará integrada por siete de las mejores interpretaciones de este actor excepcional, fallecido el 4 de junio pasado y que supo continuar en el campo del cine la rica tradición de la commedia dell’arte italiana. En este conjunto representativo de una obra pródiga como pocas también se incluyen dos de sus incursiones como realizador.
Toda una vida
En 55 años de cine, hizo más de 110 películas, la mayoría como protagonista absoluto, pero uno de los primeros personajes que saltan a la memoria cuando se piensa en Nino Manfredi es aquel entrañable Antonio de "Nos habíamos amado tanto", el triste enfermero de un hospital público de la capital italiana que, a diferencia de sus viejos compañeros, partigiani de la Resistencia, con quienes había soñado una sociedad nueva, mejor, no había caído en el cinismo ni la impotencia, sino apenas en la rutina gris de una vida mucho menos apasionante de lo que prometía ser.
Allí Manfredi –que compartía cartel con Vittorio Gassman y Stefania Sandrelli– encarnaba al hombre común, al italiano como tantos otros, en una cuerda melancólica y hasta dramática que sabía pulsar tan bien, con tanta precisión, como la caricatura más feroz o el costumbrismo más desopilante.
En este sentido, la amplitud de su registro era proverbial y sólo comparable con el de Tognazzi, Gassman y Sordi, sus compañeros de ruta en los años de oro de la commedia all’ italiana. Todos ellos hoy han desaparecido y con Manfredi se fue –como lo definió la prensa italiana– “el último de los mosqueteros”.
El teatro, el doblaje, la radio, la revista musical, los shows televisivos, todo lo probó Manfredi y en todas las ramas del espectáculo dejó su marca, pero fue el cine el que le dió la oportunidad de llegar a todos los públicos.
En cada película, al margen de su presupuesto, su director o el grado de su ambición, Nino aportaba una nobleza que le era propia, que llevaba en su personalidad en apariencia expansiva, pero a la vez sensible, reservada. Mucho menos histriónico que Gassman y sin la tendencia a la lágrima fácil del Albertone Sordi, Manfredi supo transitar un camino seguramente menos rutilante, pero en muchos casos más profundo.
Sus comienzos en el cine también fueron modestos, siendo relegado a menudo a doblar las voces de actores extranjeros. Tuvo que esperar hasta 1959 para obtener su primer gran rol en L’impiegato (El empleado), de Gianni Puccini, película de la que también fue guionista. La década del 60 lo encontró en su mejor momento. Después de participar en una continuación de Los desconocidos de siempre que dirigió su amigo Nanni Loy y de contribuir a filmes de Vittorio De Sica (El juicio universal) y Luigi Comencini (A caballo del tigre), Manfredi salta fugazmente a Madrid, convocado por Luis García Berlanga, y se convierte en el inolvidable protagonista de El verdugo (1963), uno de los más perdurables clásicos del cine español y una auténtica cumbre del humor más negro, donde interpreta al renuente sucesor del viejecillo (impagable José Isbert) encargado de retorcer con el garrote el pescuezo de los condenados. De regreso a Italia, y bajo las órdenes de Lina Wertmüller, hace el tour de force de encarnar cuatro personajes diferentes en Ahora hablamos de hombres (1965), brilla en El año del señor (1969), de Luigi Magni, y le regala a Dino Risi una de sus más sutiles interpretaciones, como el solitario homosexual de uno de los mejores episodios de Veo desnudo (1969).
Comienza a probarse también como director, primero con La aventura de un soldado, episodio del film colectivo Amores difíciles. Y en 1970 se consagra en el Festival de Cannes con Por gracia recibida, una vitriólica invectiva a las instituciones religiosas que le valió el Premio a la mejor opera prima. Manfredi volvería a sentarse detrás de la cámara recién una década después, con Desnudo de mujer (1981). Los ’70 también serían fundamentales en su carrera. En Pan y chocolate (1973), de Franco Brusati, retrata las humillaciones y los padecimientos de los italianos que deciden emigrar a Suiza en busca de mejores horizontes, para terminar refugiados como animales en un gallinero. Y luego Ettore Scola, sabiendo de su versatilidad, lo convoca primero para Nos habíamos amado tanto (1974) y luego para otra de sus cumbres, Feos, sucios y malos (1976), un retrato impiadoso del lumpen-proletariado de los suburbios de Roma.
La agenda completa del ciclo es la siguiente:
Lunes 28:
Amores difíciles - (L’amore difficile; Italia, 1962)
Dirección: Alberto Bonucci, Luciano Lucignani, Nino Manfredi y Sergio Sollima.
Con Nino Manfredi, Vittorio Gassman, Enrico Maria Salerno, Lilli Palmer, Catherine Spaak.
Inspirado en un relato de Italo Calvino (que colabora con él en el guión) Manfredi se prueba por primera vez detrás de la cámara, en el episodio La aventura de un soldado, la historia de un recluta que regresa de licencia y, en el tren, conoce a una viuda, con la que logra comunicarse casi sin palabras. Los otros episodios reunieron también a otros grandes de la literatura y el histrionismo, como Alberto Moravia y Vittorio Gassman.
:: A las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas (110’; 16mm.).
Martes 29:
El verdugo - (España, 1963)
Dirección: Luis García Berlanga. - Con Nino Manfredi, José Isbert, Emma Penella.
“La gran película de Nino fue El verdugo, de 1963, que dirigió Luis García Berlanga, con un guión estremecedor de Rafael Azcona. Nino, aquí, se llama José Luis y se enamora de la hija del verdugo. Se casa, se muda a un pisito y no puede pagar el alquiler. El suegro, acaso con generosidad, le cede su empleo para ayudarlo. Todo es simple. Sólo tiene que trabajar de verdugo, hacer eso que con total eficiencia y cotidiana sencillez hace el buenazo de su suegro. Hay pocos films contra la pena de muerte más devastadores que éste. Manfredi está sublime. La mañana helada de su primera ejecución lo tienen que llevar a la rastra. El tipo se descompone, se cae, lo levantan, lo empujan: sólo se trata de una ejecución a “garrote vil”. La víctima tiene más dignidad que él” (José Pablo Feinmann).
:: A las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas (87’; 35mm.).
Miércoles 30:
Veo desnudo - (Vedo nudo; Italia, 1969)
Dirección: Dino Risi. Con Nino Manfredi, Sylvia Koscina.
Una colección de episodios típicos de la pluma acerada y picaresca de Risi, Bernardino Zapponi y compañía, a la cual el gran Manfredi aporta su increíble versatilidad, que le permite ser muchos personajes a la vez, sin dejar de ser el único, inimitable Nino.
:: A las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas (90’; 35mm.).
Jueves 1°:
Desnudo de mujer - (Nudo di donna; Italia, 1981)
Dirección: Nino Manfredi. Con Nino Manfredi, Eleonora Giorgi, Jean-Pierre Cassel.
Tercera incursión de Manfredi como director, después del episodio de Amores difíciles y de su consagración en el Festival de Cannes, con Por gracia recibida. Una comedia social y vodevilesca, en la que Manfredi, después de años de problemas maritales con su esposa (Eleonora Giorgi), se enamora de una modelo, que no es muy distinta a su mujer.
A las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas (105’; 35mm.).
Viernes 2:
Nos habíamos amado tanto - (C’eravamo tanto amati; Italia, 1974)
Dirección: Ettore Scola. Con Nino Manfredi, Vittorio Gassman, Aldo Fabrizi, Stefania Sandrelli, Stefano Satta Flores, Giovanna Ralli.
“La primera vez que vi a Nino Manfredi fue un golpe doble para mí. Fue en Nos habíamos amado tanto, que fue una película que me marcó muchísimo. Pero lo que más me marcó fue su personaje. Era la primera vez que veía un tipo común, un perdedor, que tenía un montón de actitudes heroicas, mucho más grandes que los típicos héroes del cine. Creo que todos los filmes que vengo haciendo en la Argentina son emergentes de lo que él hace en esa película de Ettore Scola” (Juan José Campanella).
:: A las 14.30, 18 y 21 horas (120’; 35mm.).
Sábado 3 y domingo 4:
Feos, sucios y malos - (Brutti, sporchi e cattivi; Italia, 1976)
Dirección: Ettore Scola. Con Nino Manfredi, Francesco Anniballi, Maria Bosco.
El protagonista, avaro, egoísta, violento y promiscuo, ha recibido una indemnización suculenta por haber perdido un ojo y todos sus allegados se la quieren arrebatar. En este grotesco brutal con un trabajo enorme de Manfredi, Scola elude toda idealización de las clases sumergidas. Esa tierra de nadie, surcada por la indiferencia, el incesto y la consigna de "sálvese quien pueda" es un mero espacio de sobrevivientes. La solidaridad brilla por su ausencia y los jóvenes parecen destinados a repetir el mismo libreto de sus padres: la prostitución o la delincuencia. Historia transitada por un humor negrísimo. Un mundo sin salida. Feroz. A su manera, un clásico.
:: A las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas (110’; 35mm.).
Lunes 5:
Café Express - (Italia, 1981)
Dirección: Nanni Loy. Con Nino Manfredi, Adolfo Celi, Vittorio Mezzogiorno.
En una línea que le debe mucho a Pan y chocolate, uno de los grandes éxitos de Manfredi, el bueno de Nino encarna a un buscavidas napolitano, que se cuela en el expreso Milán-Nápoles para vender café a los pasajeros y, de paso, pintar las diferencias entre los dos polos en que se divide brutalmente Italia: el norte industrializado y el sur pauperizado.
:: A las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas (105’; 35mm.).
Precio de las localidades $ 4.
Fuente: Prensa Teatro Gral. San Martín